Transformación sostenible de la cadena láctea en los países del SICA

Cadena láctea sostenible en países del SICA

La cadena láctea en los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) enfrenta la urgencia de realizar ajustes estructurales en sus diferentes eslabones para responder al crecimiento de la demanda y la competitividad con proveedores externos, especialmente tras la reciente eliminación de los aranceles a las importaciones de productos lácteos en el marco del DR-CAFTA. Avanzar hacia la intensificación sostenible de la cadena láctea regional requiere abordar simultáneamente desafíos de orden productivo, ambiental, sanitario, de bienestar animal e inocuidad, de transformación y de mercado, con el objetivo de mejorar la competitividad, fortalecer la economía, consolidar el capital social de los actores involucrados, y contribuir a la mejora de la nutrición y salud de los consumidores.

Este documento propone líneas de acción para lograr avances significativos hacia la sostenibilidad de las cadenas lácteas en la región, aprovechando avances tecnológicos, experiencias y prácticas innovadoras de productores y procesadores líderes, instrumentos y marcos de política ya existentes a nivel país, así como otras iniciativas internacionales orientadas a promover sistemas agroalimentarios más resilientes, inclusivos y sostenibles.

La Cadena Láctea: base productiva clave con grandes desafíos estructurales

La cadena láctea en los países del SICA representa una base productiva esencial, con aproximadamente 250,000 productores y un hato de más de 4.0 millones de cabezas, distribuidas en 322,000 fincas de lechería especializada y de doble propósito (13 y 87%, respectivamente), que producen más de 5.2 millones de toneladas de leche al año. La capacidad de procesamiento industrial es de más de 1.7 millones de litros al año, con 275 grandes procesadoras de lácteos y más de 3,500 industrias artesanales formales; pero, además, está el mercado informal de lácteos -mayormente crema y queso fresco- el cual recibe entre 40-80% de la leche fluida, dependiendo de los países (de Groot, 2018). 

El 86% de las fincas ganaderas en los países del SICA son de pequeña escala, y absorben alrededor del 20% de la fuerza laboral agropecuaria regional (Acosta y Díaz, 2014). Pero, más allá de las cifras, la producción lechera desempeña un rol invaluable para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional de la población, además de dinamizar la economía mediante la generación de empleo, la agregación de valor, y su contribución al Producto Interno Bruto Agropecuario (PIBA) representa más de 35% en países como Panamá, Nicaragua, El Salvador y República Dominicana; y se mantiene por encima del 17% en los demás países de la región (Avalos et al., 2015).

datos sobre ganadería láctea

En los últimos 30 años, el sector lácteo regional ha mostrado cambios relevantes; por ejemplo, la tasa de incremento anual en producción de leche ha superado el crecimiento poblacional (4.42 vs. 2.06 %), lo cual ha ayudado a mejorar el consumo per cápita de lácteos, pero este aún sigue siendo deficitario en la mayoría de los países, excepto en Costa Rica y El Salvador, donde se supera el umbral de 150 kg/persona/año que recomienda la FAO (Galetto y Gastaldi, 2024).

Por otro lado, el tamaño del hato lechero se ha incrementado a nivel regional (3.56%/año), mientras que la mejora en la carga animal sostenida por las pasturas ha sido relativamente pequeña (0.52%/año); además, la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) del sector ha aumentado en un 3.56%/año. Por otro lado, la tasa de deforestación a nivel regional ha disminuido un -0.42%/año; sin embargo, aún es problema en varios países de la región, especialmente en Nicaragua, Guatemala y Honduras que presentan los niveles más altos de deforestación (FAO, 2024), con los consiguientes impactos negativos sobre servicios ecosistémicos tales como la captura de carbono, resiliencia a fenómenos climáticos, pérdida de biodiversidad, degradación de suelos, reducción del volumen y calidad de las fuentes de agua (Pico et al, 2025). 

En varios países de la región, como por ejemplo Costa Rica, Honduras y El Salvador, se está impulsado proyectos de ganadería baja en emisiones o NAMAS ganaderos, los cuales promueven sistemas silvopastoriles, que incluyen el uso de genotipos animales adaptados, forrajes mejorados, pastoreo racional, bancos forrajeros y cercas vivas, los cuales contribuyen a mejorar las condiciones de protección de la biodiversidad, el suelo y el recurso hídrico, entre otros.

Ganado en El Salvador

Foto: Mauricio Cuéllar disponible en Unsplash.

Transformar los desafíos en oportunidades: una hoja de ruta hacia una cadena láctea más competitiva, resiliente y sostenible

El sector ganadero regional, y en particular el lechero, enfrenta desafíos importantes en lo productivo, ambiental, salud y bienestar animal, salud pública, la competitividad y el mercado, los cuales urge atender.

1. Productividad y uso eficiente de recursos

En lo productivo, hay necesidad de incrementar la producción por animal y por unidad de área, mediante el fomento de sistemas silvopastoriles que impulsen la rehabilitación de pasturas degradadas, el uso de especies forrajeras mejoradas adaptadas a las restricciones prevalentes a nivel de las fincas, la aplicación de opciones de manejo racional intensivo del pastoreo, la conservación de forrajes para épocas críticas, el uso eficiente de excretas y fertilizantes, la suplementación estratégica (Pezo, 2019), así como la selección y utilización de recursos genéticos animales altamente productivos y resilientes al cambio climático (Oloo et al., 2025). 

2. Impactos ambientales: más allá de los mitos

En lo ambiental, se ha achacado a la ganadería responsabilidad en la deforestación para la expansión de la frontera agrícola, con los consiguientes impactos negativos sobre los servicios ecosistémicos que brindan los ecosistemas naturales, como son la captura de carbono, conservación de la biodiversidad, salud del suelo y la provisión de agua limpia y en cantidad suficiente (Pico et al, 2025). Sin embargo, esto requiere un análisis cuidadoso, pues la ganadería no es la única responsable del deterioro ambiental, y donde lo ha sido, ha estado más asociado a los sistemas tradicionales de producción y no a aquellos que se basan en los nuevos modelos de producción silvopastoril. También se ha insistido en la contribución de la ganadería al cambio climático como emisor de GEI, producto de la fermentación entérica y la descomposición de las excretas; sin embargo, esos aportes representan solo el 14.0 a 16.5% de las emisiones totales a nivel global (Herrero et al., 2011); pero, cada vez se conocen más mecanismos para reducir las emisiones netas del sector mediante la implementación de intervenciones nutricionales, el uso eficiente de recursos forrajeros, la introducción de leñosas en fincas ganaderas, así como otras buenas prácticas de manejo animal (Rao et al., 2015; Pezo, 2019).

Inspección ganado

Foto: José García, IICA.

3. Salud del hato y enfoque integral para prevenir riesgos sanitarios

La salud del hato no solo es importante por sus impactos sobre la productividad, sino por los riesgos potenciales de transmisión de enfermedades zoonóticas, las cuales no son nuevas, pues por años el sector lácteo estuvo atento a los riesgos de transmisión de brucelosis y tuberculosis entre animales, trabajadores y consumidores; sin embargo, luego de la crisis pandémica del COVID-19 ha tomado relevancia la preocupación por riesgos asociados a las zoonosis emergentes, lo cual ha resultado en el reconocimiento de la importancia y urgencia de enfoques integrales que atiendan de manera articulada las múltiples interacciones entre la salud de los animales, los humanos y el ambiente, para anticipar y gestionar las amenazas epidémicas actuales y prevenir futuras (UNEP-ILRI, 2020).

“La reaparición del gusano barrenador del ganado en la región y su rápida expansión desde Panamá hasta México es un claro ejemplo de la necesidad de estar atento a nuevas amenazas y fortalecer los programas de prevención, manejo y erradicación de problemas sanitarios zoonóticos y que además afectan el comercio”

 4. Inocuidad y resistencia a antimicrobianos

Así mismo, la preocupación por la inocuidad de alimentos se ha incrementado en los últimos años, afectando también al sector lácteo, no solo por la presencia de patógenos en los productos comercializados -sobre todo en mercados informales-, sino también por el desarrollo de resistencia a los antimicrobianos en humanos que consumen leche y sus derivados provenientes de animales tratados inadecuadamente, en términos de dosis y especificidad de los fármacos (Hassani et al., 2022; Camacho-Silvas, 2023).

5. Bienestar animal: un tema ético y estratégico

Respecto al bienestar animal, las vacas lecheras a menudo enfrentan retos únicos relacionados con el alojamiento, la alimentación, los procedimientos de ordeño y el control general de problemas sanitarios, así como la provisión de sombra y agua; estos últimos cada vez más necesarios en el contexto del cambio climático.Si bien el tema no ha alcanzado en la región los niveles observados en los países desarrollados, hay cada vez más grupos con preocupación sobre el particular, que eventualmente pueden influenciar a los consumidores; de ahí la importancia de poner atención a este tema, además de las consideraciones éticas. Aún faltan normativas específicas que aborden los requerimientos de bienestar del ganado lechero, no solo en la región, sino incluso en la Unión Europea, definiendo criterios e indicadores de fácil aplicación para evaluar el bienestar en el ganado, como pueden ser la condición corporal, presencia de cojeras, recuento de células somáticas, tasa respiratoria y longevidad de las vacas, entre otras, que ayuden en la toma de decisiones para mejorar su bienestar (Linstädt et al., 2024).

6. Competitividad en un nuevo entorno comercial

En cuanto al potencial para competir en el mercado internacional, en los últimos 25 años, los países del SICA como grupo han pasado de exportadores a importadores netos de leche y productos lácteos, con excepción de Costa Rica, Honduras y Nicaragua, en los que las exportaciones aún superan a las importaciones (FAO, 2024). Esta situación es cada vez más preocupante, pues a partir del presente año se eliminaron los aranceles para la importación de lácteos que se había incluido en el Tratado de Libre Comercio firmado entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-DR). 

Bajo estas condiciones, para competir, el sector lechero regional tiene que trabajar arduamente en incrementar la eficiencia productiva, reducir los costos de producción, mejorar la calidad, aumentar la resiliencia a fenómenos climáticos y cumplir además con los requerimientos ambientales de carbono neutralidad, protección de los recursos naturales y recuperación de la biodiversidad, que cada vez toman más fuerza a nivel global. En ese contexto, el registro y uso de datos para la toma de decisiones es fundamental para monitorear las mejoras en productividad y competitividad, especialmente a nivel de las fincas.

Bienestar animal

Foto: Sebastián Tovar, Unsplash.

Recomendaciones Estratégicas para Transformar la Cadena Láctea en los Países del SICA

“La transformación sostenible de la cadena láctea en los países del SICA requiere no solo reconocer los desafíos, sino también avanzar en la implementación de políticas, instrumentos y mecanismos que han mostrado resultados positivos o alto potencial”

A continuación se presenta algunas recomendaciones estratégicas clave que pueden acelerar ese proceso, basadas en experiencias regionales, aprendizajes acumulados, iniciativas ya en curso y en insumos de los participantes en el diálogo regional realizado el pasado 19 y 20 de junio en las instalaciones de la SIECA, Guatemala, titulado: “Innovaciones y Políticas hacia una Cadena Láctea más Sostenible en los países del SICA” (véase más detalle en OPSAa SICA).

1. Consolidar y escalar las Iniciativas NAMA: hacia una ganadería climáticamente inteligente

Las Acciones de Mitigación Nacionalmente Apropiadas (NAMA, por sus siglas en inglés) son herramientas voluntarias definidas en el marco de convenios internacionales que permiten a los países en desarrollo implementar políticas o acciones orientadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), de manera alineada con sus prioridades nacionales de desarrollo sostenible.

En el caso de la cadena láctea, la NAMA ganadera se ha convertido en un instrumento fundamental para apoyar a cada país en la consecución de los objetivos de reducción de emisiones de GEI, establecidos en su compromiso de Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDCs) ante la comunidad internacional. Algunos países de la región han avanzado en su implementación, y de ello han surgido lecciones aprendidas que merecen ser compartidas a través de las instancias regionales, públicas y privadas, para promover el trabajo coordinado entre los sectores agrícola-ganadero, ambiental, financiero y otros. 

En este sentido, debe jugar un rol preponderante el Observatorio de Políticas Públicas para los Sistemas Agroalimentarios (OPSAa) del IICA, como plataforma regional de gestión del conocimiento, que facilita el intercambio, así como el desarrollo de espacios de diálogo sobre avances metodológicos y experiencias de campo. 

 La implementación exitosa de las iniciativas NAMA requiere:

  • Superar la resistencia al cambio y la aversión al riesgo, que dificultan la adopción de prácticas sostenibles.
  • Identificar aquellas tecnologías con el mayor potencial de mitigación para las diferentes tipologías de finca existentes, considerando el nivel de esfuerzo e inversión requeridos (Rico, 2020).
  • Reforzar las capacidades de los responsables del acompañamiento técnico y organizativo, para transferir conocimiento y fomentar la adopción de tecnologías, facilitando así la transición hacia sistemas más sostenibles y competitivos.
  • Aumentar la visibilidad de los beneficios económicos y ambientales de estas prácticas como base para incentivar su adopción.

Además, la implementación de estas iniciativas NAMA requiere contar con líneas de crédito adecuadas, financiadas mediante una combinación de recursos nacionales -como la banca de desarrollo- y mecanismos financieros internacionales orientados a la mitigación y la adaptación a la variabilidad climática. Estas líneas deben ofrecer tasas de interés atractivas y plazos acordes al tipo de actividad e incluir asistencia técnica, tanto para las instituciones financieras como para los productores beneficiarios.  

Asimismo, es fundamental desarrollar capacidades para el diseño e implementación de las NAMA. Esto abarca no solo los aspectos tecnológicos de las innovaciones, sino también la implementación de programas de monitoreo, reporte y verificación, que permitan evaluar de forma efectiva el impacto de los proyectos financiados (Otárola et al., 2021).

Un aspecto por destacar de las iniciativas NAMA es que la mayoría de las innovaciones propuestas no solo reducen las emisiones totales (TM CO2equiv) y su intensidad (kg CO2equiv/kg leche), sino que también contribuyen a mejorar la resiliencia, generando lo que se conoce como “sinergia adaptación-mitigación”. 

2. Asegurar la Calidad e Inocuidad de Lácteos: Compromiso del Sector

Garantizar a los consumidores el acceso a productos lácteos que cumplan con estándares de inocuidad y calidad, así como a los requerimientos de salud del hato y bienestar animal, es una responsabilidad compartida entre todos los actores de las cadenas lácteas, tanto estatales como privados. En ese contexto, resulta fundamental promover o reforzar un enfoque holístico en las políticas sanitarias para el sector lácteo, con normas y regulaciones que abarquen todas las etapas del proceso: desde la producción y el procesamiento, hasta el transporte y la comercialización de la leche y sus derivados.

La implementación efectiva de estas políticas puede generar beneficios importantes para todos los actores a lo largo de la cadena láctea. Entre ellos destacan: una mayor productividad y una mejor salud del hato, de los responsables del manejo de los animales y del personal en las unidades de procesamiento, gracias a la implementación de buenas prácticas sanitarias. Estas prácticas incluyen la prevención, el diagnóstico y el tratamiento responsable de enfermedades, así como la higiene en todas las etapas -desde la finca hasta el punto de venta-, y la gestión responsable de los residuos. El resultado esperado es una mayor seguridad para el consumidor, mediante la garantía de ofrecer productos inocuos y de calidad, y una mejor capacidad para competir en los mercados locales, nacionales y regionales.

La aparición de zoonosis emergentes a nivel global -como la influenza aviar H5N1 recientemente detectada en ganado lechero fuera de la región-, así como el resurgimiento en países del SICA de problemas sanitarios que se creían controlados -como el gusano barrenador del ganado-, subrayan la urgencia de fortalecer los servicios oficiales de sanidad animal. Esto implica incorporar nuevas estrategias, herramientas y procedimientos para mejorar la precisión de la evaluación de riesgos, permitir la detección temprana y asegurar un seguimiento mediante esquemas eficientes de trazabilidad. Estas acciones contribuirán al uso más eficiente de los recursos públicos y privados dedicados a su atención.

Para el logro de lo anterior, se requiere avanzar en la digitalización y el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia, inteligencia y respuesta rápida; capacitar y sensibilizar tanto el personal sanitario como a los productores líderes sobre los problemas emergentes de salud animal e inocuidad; armonizar la legislación sanitaria y promover la planificación conjunta de políticas y acciones de prevención, control y erradicación de los problemas sanitarios que afectan al sector lácteo en la región.

Para el logro de estos propósitos, urge facilitar la coordinación intersectorial entre los ámbitos de agricultura, medio ambiente, salud pública y comercio, tanto a nivel nacional como regional. Asimismo, es clave reforzar la cooperación entre los Servicios Nacionales de Salud Animal y otras entidades públicas y privadas vinculadas al sector en los países miembros del SICA, así como entre estos y los organismos regionales e internacionales competentes, tales como el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), el Programa de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SAIA) del IICA, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), el Programa Nacional de Salud Animal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA-ARS), y la Asociación Europea sobre Salud y Bienestar Animal (EUPAH&W), entre otros.

Movimiento de ganado

Foto: Marvin Blanco, IICA.

3. Impulsar el Bienestar Animal: Clave para la Sostenibilidad de la Producción Lechera

Cada vez cobra mayor relevancia las percepciones sobre el bienestar animal, no solo por razones éticas y comerciales, sino también por sus implicaciones en la salud animal y humana, la economía, el medio ambiente y el desarrollo sostenible. Si bien asegurar el bienestar animal requiere inversión, esta se compensa con los beneficios en productividad y en imagen del sector ante los consumidores. Además, atender el bienestar animal genera un impacto positivo en la salud del hato, ya que la mejora en el manejo y la reducción del hacinamiento disminuyen la incidencia de enfermedades y lesiones, lo cual redunda en una disminución de los costos veterinarios y del uso de productos antimicrobianos.

El bienestar animal es una responsabilidad compartida entre los gobiernos, las personas que poseen, cuidan, utilizan o interactúan con los animales, los gremios de productores, los científicos, los veterinarios, las instituciones educativas, y el público en general. En los países del SICA existen regulaciones de Bienestar y Protección de Animal que responden a las denominadas "Cinco Libertades del Bienestar Animal", a saber: estar libres de hambre y sed; de incomodidades físicas y térmicas; de dolor, lesiones y enfermedades; de temor y angustia; y en capacidad para expresar un comportamiento natural. Sin embargo, aún persisten vacíos en materia de educación, difusión, auditoría y aplicación de sanciones efectivas ante el incumplimiento de estos principios. Este es un tema relevante para futuras reuniones regionales de decisores, académicos y representantes del sector privado, que podrían ser promovidas conjuntamente por el SICA y el IICA.

En términos de educación, el bienestar animal debe incorporarse en los programas curriculares de escuelas y colegios, y especialmente en la formación universitaria de agrónomos, zootecnistas y veterinarios. En los programas de extensión, la promoción de buenas prácticas ganaderas debe enfatizar no solo su impacto sobre la productividad y el ingreso, sino también sus beneficios en el bienestar animal. Además, urge una estrategia efectiva de difusión entre los consumidores sobre la producción animal responsable, para contrarrestar los mensajes contrarios a la actividad ganadera emitidos por grupos extremos “proderecho animal” y vegetarianos, quienes suelen ser particularmente vocales en relación con el consumo de carnes, y en menor medida en el caso de lácteos.

Ordeño de vacas lecheras en finca

Transformar la cadena láctea del SICA: de la urgencia a la acción colectiva

La mejora de la competitividad de la cadena láctea es condición “sine qua non” para mantener su participación de forma rentable en el mercado, tanto a nivel nacional como internacional. Para lograrlo, se requieren políticas y acciones que impulsen el incremento de la productividad y eficiencia de los sistemas lecheros, la reducción de los costos de producción, y la atención de variables asociadas a la calidad y la diferenciación de los productos, que generen ventajas no solo basadas en el precio. Estos aspectos son críticos para la sostenibilidad de la cadena, especialmente en el contexto de la eliminación de aranceles a los productos lácteos importados.

Esta situación se vuelve aún más desafiante si se considera que el crecimiento de la producción regional no está respondiendo al aumento en la demanda, generando un déficit comercial cada vez más amplio. El problema se agudiza por las limitaciones de economías de escala en los países del SICA, con fincas, hatos y plantas industriales más pequeñas que las de los grandes exportadores internacionales.

En términos de productividad y costos, se requieren acciones urgentes que promuevan la reducción de la dependencia de insumos externos a nivel de finca. Esto implica un mejor aprovechamiento de forrajes de calidad y otros recursos alimenticios locales ricos en energía y proteína; la utilización de animales genéticamente superiores, pero resilientes a la variabilidad climática; la aplicación de estrategias de economía circular, como el reciclaje de nutrientes y la transición hacia fuentes energéticas renovables.

Asimismo, es clave promover prácticas eco-amigables que favorezcan la reforestación, la conservación de fuentes de agua y biodiversidad, así como la mejora de la salud del suelo. Todo ello debe complementarse con herramientas integrales de gestión productiva que permitan mejorar la eficiencia y reducir riesgos en los procesos. Además, se necesita políticas que faciliten la diferenciación de precios para la leche y sus derivados producidos aplicando principios de sostenibilidad. 

Por otro lado, más allá de las intervenciones en unidades productivas, urge mejorar la articulación entre los distintos eslabones de la cadena (producción, procesamiento y comercialización). También es necesario fortalecer las normativas y reglamentaciones técnicas, con el fin de garantizar condiciones equitativas de competencia entre productos lácteos importados y los de origen regional, Esto será factible si se avanza en la armonización regulatoria, lo cual permitirá aprovechar plenamente los acuerdos comerciales en el mercado regional. 

Es fundamental la generación de política pública nacional y regional que contribuya a mejorar la competitividad de la cadena láctea en su conjunto. Para ello, es clave fortalecer programas de financiamiento para la transformación de los sistemas ganaderos convencionales a unidades productivas más eficientes y con menor impacto ambiental negativo (Fincas NAMA), impulsar el uso de seguro ganadero que permita utilizar los semovientes como garantía bancaria, y promover programas de retención de vientres, la mejora genética, la investigación aplicada, la transferencia tecnológica, los sistemas de identificación animal y trazabilidad. Asimismo, las campañas de fomento al consumo de leche y productos lácteos son estratégicas para lograr incrementos en la producción y el consumo nacional y regional, además de aumentar las exportaciones intrarregionales de productos lácteos, así como hacia el “mercado nostálgico” de población centroamericana y dominicana residente en los Estados Unidos. 

De igual forma, es importante analizar el impacto que han tenido en la seguridad alimentaria y nutricional programas como el “Vaso de Leche Escolar”, implementado en el pasado en varios países de la región, y que puede seguir siendo una forma de fortalecer el consumo en grupos vulnerables.

Adicionalmente, se requiere esfuerzos para lograr un mayor aprovechamiento de los acuerdos comerciales con los países de la Comunidad de Estados del Caribe (CARICOM). Esto podría permitir una mayor exportación de lácteos desde la región SICA hacia los mercados cercanos, ofreciendo precios más competitivos que los productos importados desde otras regiones, siempre y cuando esos últimos no estén subsidiados.

En el caso de las industrias lácteas artesanales, urge promover procesos que aseguren la calidad e inocuidad de sus productos, así como la eficiencia económica a nivel empresarial. Para ello, son necesarios programas de educación, asistencia técnica y crédito, orientados a cumplir con las regulaciones de salud pública, mejorar los productos tradicionales -incluso, de ser posible, lograr su “denominación de origen”-, y diversificar la oferta disponible.

Ganaderia en Costa Rica

Foto: Maria Kuzoma, Unsplash.

Recomendación Final

Para consolidar los avances hacia una cadena láctea más sostenible, resiliente y competitiva, se recomienda promover una estrategia regional articulada que facilite el intercambio y la adopción de enfoques como las NAMAs, y la intensificación sostenible de sistemas de producción de leche, así como prácticas y tecnologías orientadas a mejorar la calidad e inocuidad de la leche y sus derivados. Esta estrategia debe construirse sobre las capacidades existentes en los países del SICA, aprovechando las plataformas regionales como el OPSAa, y fortalecerlas mediante instrumentos de cooperación técnica, financiamiento climático, formación de capacidades, y armonización normativa que aceleren la transformación de la cadena.

 

Autores del resumen de políticas

Agradecimientos

Expresamos nuestro sincero agradecimiento a todos los participantes del Diálogo Regional: Innovaciones y Políticas hacia una Cadena Láctea más Sostenible en los países del SICA, realizado los días 19 y 20 de junio 2025 en las instalaciones de la SIECA, en Ciudad de Guatemala. Su valiosa participación y aportes fueron fundamentales para enriquecer el análisis y la construcción colectiva de propuestas orientadas a fortalecer la cadena láctea en la región. De manera especial, agradecemos a Eugenia Salazar, Pedro Avendaño y Oswaldo Segura por su destacado apoyo en la sistematización de los resultados del diálogo, lo cual permitió consolidar de forma clara y estructurada las ideas clave surgidas durante el encuentro.

 

Nota: Las opiniones expresadas en este resumen de políticas son de responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente la opinión del IICA ni de sus países miembros.

 

Referencias

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Camacho-Silvas, L.A. 2023. Resistencia bacteriana, una crisis actual. Revista Española de Salud Pública. 97: e202302013. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-57272023000100307&lng=es&nrm=iso.

de Groot, O.J. 2018. La cadena regional de valor de la industria de lácteos en Centroamérica. CEPAL, Sed-Subregional en México. México D.F. 76 p.

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Galetto, A., Gastaldi, L. 2024. Situación de la cadena láctea en América Latina en el 2022 y avance para el 2023. Observatorio del Sector Lácteo de América Latina y el Caribe de FEPALE. Montevideo, Uruguay. 34 p.

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Blog comments

Aguado Perez Sandra Sofia Del Pilar
Sat, 09/27/2025 - 11:04

Como se menciona ya en dicha investigacion, nos enfrentamos a un aumento constante en la demanda de produccion, pero hay que tomar en cuenta que debemos cuidar la salud de nuestros animales, el trato que se les da y el como se maneja la produccion.
Se debe de implementar el concepto de la ganaderia sustentable, con el fin de cumplir con nuestra produccion pero logrando la preservacion de recursos para generaciones futuras, es un cambio constante ante una sociedad que va en aumento, pero creo que se puede implementar de manera eficaz este concepto, cuidando no solo la produccion si no que tambien a nuestros animales.

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