
La producción de arroz en Panamá es esencial para la seguridad alimentaria del país, pero enfrenta importantes desafíos en términos de sostenibilidad, productividad y rentabilidad. Estas restricciones se deben, en gran medida, a prácticas tradicionales poco eficientes y al limitado acceso a tecnologías modernas. Este policy brief documenta una experiencia piloto que combinó la implementación de una Acción de Mitigación Nacionalmente Apropiada (NAMA) con tecnología de precisión y herramientas digitales, beneficiando a más de 100 productores y productoras en tres provincias del país. Los resultados demostraron una mejora sustancial en la eficiencia productiva, la rentabilidad y la reducción de emisiones, además de fortalecer la organización social de quienes se dedican a la actividad arrocera. A partir de esta experiencia, se proponen lineamientos concretos para escalar el modelo hacia una política nacional de transformación sostenible del sector arrocero.
Un cultivo esencial atrapado en un modelo insostenible
El arroz es el principal alimento básico de la dieta panameña. El consumo promedio per cápita de arroz entre los panameños es de 154.32 lb o 70 kg por persona al año (IDIAP, 2025), lo que convierte a Panamá en uno de los principales consumidores de este cereal en las Américas, confiriéndole a este grano importancia social, económica y política. Para satisfacer esta demanda, en Panamá existen tres sistemas de siembra: producción manual de chuzo (por parte de pequeños productores), producción mecanizada con riego y producción mecanizada de secano. La producción de chuzo se destina generalmente al autoconsumo, mientras que la producción mecanizada con riego y el secano se destinan al sector industrial.
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En el año agrícola 2023-2024 se sembraron un total de 86,717 hectáreas de arroz. Del total sembrado, el 84% correspondió a siembra de secano (72,042 hectáreas) y el 16% a siembra con sistema de riego (13,875 hectáreas), de acuerdo con el “Cierre Agrícola 2023-2024”, Unidad de Planificación, Dirección de Agricultura, MIDA. |
La producción de arroz se encuentra distribuida en casi todo el país, siendo Chiriquí la principal provincia productora, con 22,987 hectáreas (26.4%), seguida de Panamá Este con 17,410 hectáreas (20.0%), Coclé con 12,820 hectáreas (14.8%), Veraguas con 11,321 hectáreas (13.0%), Darién con 9.763 hectáreas (11.3%), Santos con 8,937 hectáreas (10.3%), Herrera con 3,240 hectáreas (3.7%) y Panamá Oeste con 239 hectáreas (0.2%).
El modelo de producción actual presenta malas prácticas de manejo que afectan tanto su rentabilidad como al medio ambiente. Estas malas prácticas pueden agruparse en siete actividades: preparación deficiente de suelos, falta de nivelación precisa de las tierras, ausencia de muestreo y análisis de suelos, uso de semillas de mala calidad o en cantidades excesivas, fertilización inadecuada, uso excesivo de pesticidas y plaguicidas, y escaza planificación de la cosecha y postcosecha.
Los impactos negativos en el ambiente y en la rentabilidad de los productores se ven amplificados por la falta de planificación del ciclo fenológico del arroz, así como por la ausencia de datos reales y precisos que ayuden al productor a tomar decisiones basadas en la tecnología y mejores prácticas (como el análisis previo del suelo, la determinación exacta de requerimientos de macro y micronutrientes, la aplicación adecuada de fertilizantes, y la selección y densidad de semillas de siembra, entre otras). A esto se suma la falta de trazabilidad transparente de la información sobre producción a lo largo de la cadena de valor, lo que presenta una barrera para las instituciones de apoyo financiero y de seguros para el sector agrícola.
Dado que no existe una planificación del ciclo fenológico del arroz, la toma de decisiones de los productores se basa principalmente en intervenciones reactivas (o de emergencia), agravadas por un conocimiento técnico limitado. Los agricultores aplican fertilizantes en proporciones inadecuadas e incluso utilizan más semilla de la necesaria, creyendo erróneamente que producirán más arroz, cuando el efecto es todo lo contrario: aumentan el costo de los insumos sin mejorar rendimiento. Por lo tanto, las prácticas agrícolas tradicionales no pueden superar los desafíos que plantea la vulnerabilidad productiva ante condiciones ambientales adversas, debido a la falta de planificación, la ausencia de análisis de suelos, la carencia de un plan de fertilización, el uso extensivo de semilla de baja calidad y la falta de un plan preventivo para el control de plagas y enfermedades, lo que conduce a la aplicación incontrolada y excesiva de pesticidas químicos.
La reducción del uso de agroquímicos y la implementación de buenas prácticas agrícolas son dos de las actividades más viables en el sector arrocero para reducir los costos de producción, aumentar la resiliencia y mitigar los efectos de las condiciones climáticas cada vez más variables, que podrían afectar negativamente la producción de arroz debido a las alteraciones previstas en los patrones de precipitación y temperatura en el futuro (en el siguiente enlace acceda a la Guía metodológica de Acciones de Mitigación Nacionalmente Apropiadas).
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📑 Consulte más detalle sobre la Guía metodológica en: Guía metodológica de Acciones de Mitigación Nacionalmente Apropiadas |
Un arroz más sostenible y adaptado al clima
Durante el período 2020-2023, se implementó el proyecto “Apoyo a la Formulación de Acciones Apropiadas de Mitigación en la Agricultura Centroamericana”, financiado por Euroclima+. Este proyecto identificó la ausencia generalizada de prácticas de producción sostenibles por parte de muchos agricultores y, mediante el desarrollo de Escuelas de Campo para Agricultores (ECAs), se impartieron a todos las participantes estrategias de adaptación como el ajuste de las fechas de siembra, la utilización de variedades mejoradas de arroz, la reducción del uso de fertilizantes químicos y pesticidas, la mejora del riego y la rotación de cultivos.
De hecho, el proyecto NAMA Arroz, financiado por Euroclima+, permitió desarrollar un programa de capacitación sobre “Producción Sostenible de Arroz Adaptada al Clima” que incluye, entre otros elementos: concienciación sobre el cambio climático; análisis de agroecosistemas; análisis de suelos; planes de manejo para un suelo sano, sostenible y productivo; la importancia del uso de semillas de calidad y criterios adecuados para la selección de semillas, manejo integrado de malezas, y manejo integrado de plagas y enfermedades. Los principales resultados fueron:
- Ejecución de 15 ECAs en las cinco zonas arroceras de Panamá.
- Demostración de una reducción del 35% en los costos de producción de arroz convencional e el incrementó la rentabilidad.
- Participación de 329 personas (252 hombres y 77 mujeres).
- Obtención de un coeficiente en la medición de GEI para Panamá.
- Elaboración de la NAMA para el sector arrocero, coordinada por el MIDA y MiAMBIENTE.
- Capacitación de 25 técnicos del MIDA en ECAs y la formulación de NAMAs.
- Incorporación del curso en la plataforma e-learnig del IICA, disponible para otros países interesados en el tema.
Por otra parte, la Ley N.º 17 del 22 de febrero de 2018 (ver más detalle en OPSAa) declara el arroz como cultivo de seguridad alimentaria nacional. La ley tiene como objetivo garantizar que el productor de arroz se mantengan en la actividad arrocera, con el fin de asegurar el incremento de la producción nacional y la comercialización del grano. Asimismo, designa al MIDA como responsable de promover la producción nacional y la competitividad del sector arrocero, mediante la provisión de asistencia técnica.
La implementación de la NAMA Arroz contribuye a superar la falta de información y de concienciación por parte de los agricultores para adoptar buenas prácticas agrícolas y de gestión en el cultivo de arroz. Además, fortalece la comunicación entre organizaciones, promueve la transferencia de conocimiento y facilita la replicación de casos de éxito. Todo ello permitirá aumentar la financiación en un sector que avanza hacia una mayor transparencia, productividad, rentabilidad económica y reducción de emisiones de CO2eq.
Tecnología, innovación y capacitación
A fin de continuar mejorando la producción de arroz, en línea con los resultados de la NAMA Arroz y del programa Euroclima, se elaboró el proyecto denominado “Blockchain y Precisión: Innovando junto a productores de la cadena de arroz en Panamá”. Este proyecto contó con el financiamiento del BID LAB y la participación del IICA como entidad ejecutora, junto con el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), la Universidad de Panamá a través de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA), la Federación de Productores Arroceros de Panamá (FEDAGPA), la Asociación Nacional de Molineros de Arroz de Panamá (ANALMO), la Asociación Nacional de Distribuidores de Insumos Agropecuarios y Maquinaria (ANDIAN). También participaron empresas especializadas en tecnologías para el registro y operación de actividades de precisión y climáticas, como Yttrium, Foodchain y Climate Trade, en tres regiones del país.
El principal objetivo del proyecto consistió en aumentar la rentabilidad y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en productores mecanizados de arroz, mediante un proyecto piloto con 100 productores, orientado a fomentar la adopción de un modelo de producción de precisión, sustentado en ciencia, tecnología e innovación.
Específicamente, el proyecto buscó fomentar la adopción de nuevas prácticas establecidas en la NAMA de arroz, así como garantizar trazabilidad digital confiable en su implementación a nivel de la producción, con el fin de:
- Aumentar la rentabilidad de productores en secano, pasando de US$ 0.06 por cada dólar invertido a US$ 0.35, y en riego de US$ 0.25 por dólar invertido a US$ 0.75.
- Reducir las emisiones de gases efecto de invernadero en un 40%.
Para lograr estos resultados, se incorporó una intervención con dos áreas de trabajo complementarias:
- La aplicación de la metodología de Escuelas de Campo (ECAs) para capacitar y acompañar durante dos años a los productores en la reconversión de sus fincas arroceras hacia un nuevo modelo sostenible e incluyente de cultivo de precisión, mediante la implementación de las prácticas oficiales de producción establecidas en la NAMA de arroz; y
- El desarrollo de un ecosistema digital basado en tecnología Blockchain (conjunto de tecnologías que permiten llevar un registro seguro, descentralizado, sincronizado y distribuido de las operaciones digitales, sin necesidad de la intermediación de terceros), en colaboración con startups aliadas, para mejorar la planificación, el monitoreo y la trazabilidad de la producción.
El proyecto fue implementado por el IICA con sede en Panamá, y contó con financiamiento no reembolsable del BIDLab, cuyo objetivo es reactivar el sector productivo mediante el impulso de la tecnología digital y una mayor conectividad para los productores rurales.
Capacitación como motor de cambio en el sector arrocero
El componente de capacitación fue clave para el éxito del proyecto piloto. La motivación y la capacitación constituyeron los principales incentivos para la puesta en marcha del proyecto. Se realizaron 10 Escuelas de Campo (ECAs), distribuidas en 6 de secano y 4 con sistema de riego, con un total de 76 sesiones prácticas. Como parte del proceso formativo, se elaboraron y difundieron 17 módulos temáticos, incluidos 13 capítulos de cartillas técnicas alineadas con el ciclo fenológico del arroz. No se brindaron incentivos financieros directos a los productores, como la dotación de semillas o fertilizantes.
Asimismo, se capacitaron 65 técnicos de instituciones como MIDA, ISA, BDA, MiAMBIENTE y universidades, de los cuales 36 completaron el curso especializado de Monitoreo, Revisión y Verificación (MRV).
La digitalización del sector arrocero, datos para decisiones inteligentes
El proyecto desarrolló una innovadora plataforma digital de alertas y reportes satelitales, con actualizaciones cada cinco días. Esta herramienta envió más de 70,000 registros a productores y técnicos, con indicadores clave como salud, humedad y vigor de las plantas, la humedad del suelo y las áreas afectadas.
Para reforzar esta estrategia, se instalaron 33 Estaciones Climáticas Virtuales, lo que permitió un monitoreo climático localizado. Además, se elaboraron 6,360 informes técnicos en campo y 6 informes financieros en la plataforma de gestión de BIDLab (Salesforce).
Uno de los hitos del piloto fue la implementación de una plataforma de trazabilidad basada en tecnología blockchain, adaptada al ciclo fenológico del arroz. Un total de 92 productores utilizaron esta herramienta para registrar sus prácticas agrícolas, fortaleciendo la transparencia y la posibilidad de acceder a financiamiento climático.

NAMA con propósito: rentabilidad, mitigación y organización
La implementación piloto de la NAMA Arroz se llevó a cabo en tres provincias clave del país: Chiriquí, Veraguas y Coclé. El proyecto involucró a 106 productores, en dos ciclos productivos. En el primer ciclo, cada productor sembró dos parcelas: una bajo manejo tradicional y otra con prácticas NAMA, lo que permitió demostrar con evidencia los beneficios productivos, económicos, climáticos y organizativos de la transición hacia un modelo sostenible. En el segundo ciclo, los productores decidieron por cuenta propia sembrar toda su parcela aplicando las prácticas NAMA, reflejando la apropiación y confianza en el nuevo modelo.
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📑 Consulte presentación de resultados del proyecto en: |
Rentabilidad y productividad
El proyecto piloto permitió aumentar significativamente la rentabilidad del cultivo de arroz. La rentabilidad promedio pasó de $0.06 a $0.36 por cada dólar invertido, tanto en secano como en riego. Además, se logró una reducción del 38% en los costos de producción por hectárea, con resultados especialmente destacados en Coclé.
De los 106 productores participantes, el 98% logró mejorar su rentabilidad. En total, 64 productores aplicaron la NAMA en parcelas de secano y 42 en parcelas con riego, abarcando unas 3,600 hectáreas en las zonas de influencia del proyecto.
Los rendimientos promedio alcanzaron los 92 quintales por hectárea (equivalente a 4.18 toneladas por hectárea), utilizando semillas certificadas adaptadas a las condiciones de cada región: FL-72-17 y Centenario en Coclé, FCA-616 en Chiriquí y FL-069-18 en Veraguas.
Mitigación climática
Durante la ejecución del proyecto, los productores lograron una reducción acumulada de 1,929.27 toneladas de CO₂ equivalente. En promedio, esto representa entre 1.05 y 1.27 toneladas de CO₂eq evitadas por hectárea, lo que posiciona al arroz como uno de los productos agrícolas con mayor potencial de mitigación en el país.
Organización y empoderamiento de mujeres y hombres productores
El proyecto piloto también promovió la organización social y el empoderamiento de los productores. Como resultado, se logró la constitución de la Asociación Nacional de Productoras Pioneras en Arroz Bajo en Carbono (ANPPAC), conformada por 38 socias, y la Cooperativa de Productores de Arroz NAMA (CONAMA), integrada por 36 productores. Estas organizaciones fortalecen la sostenibilidad del modelo y la voz colectiva en la cadena de valor (más detalle sobre indicadores de resultados del proyecto en OPSAa: Buenas prácticas de la iniciativa NAMA de Arroz en Panamá).
Resumen de Impactos Actuales (2023-2025)

Fuente. Proyecto Pilotaje: Blockchain y Precisión: Innovando junto a productores de la cadena de arroz en Panamá.
Claves del éxito: aprendizajes para escalar un modelo innovador
- Definición integral desde el inicio: El establecimiento de una hoja de ruta clara, abarcando aspectos técnicos, administrativos, financieros y humanos (con personal de reconocida experiencia), junto con mecanismos efectivos de articulación, fue clave para el éxito del proyecto.
- Selección estratégica de participantes: se definieron con claridad los criterios de selección de productores y productoras, priorizando capacidad, apertura a la innovación, relevancia política y nivel de organización, según cada zona.
- Compromiso formal de las partes: La firma de acuerdos entre el equipo del proyecto y cada productor(a) aseguró el compromiso mutuo, destacando la confiablidad en el manejo de la información individual.
- Participación activa de mujeres: Se promovió y fortaleció el liderazgo de las mujeres productoras, mediante el involucramiento de sus familias (pareja e hijos/as) y la creación de su propia organización enfocada la producción baja en carbono.
- Aprendizaje práctico en campo: la metodología de Escuelas de Campo (ECAs) permitió comparar directamente resultados entre parcelas tradicionales y aquellas bajo prácticas NAMA, generando evidencia concreta y comprensible.
- Capacitación adaptada y dinámica: Las sesiones formativas se alinearon con el desarrollo fenológico del arroz e incorporaron el uso de plataformas digitales como Blockchain e Yttrium, facilitando la adopción tecnológica.
- Construcción de línea de base precisa: Se utilizó una plataforma digital para para levantar y estandarizar información base de cada productor(a), integrando datos de agricultura de precisión y seguimiento.
- Monitoreo satelital y digitalización: Se brindó información satelital periódica sobre indicadores clave del cultivo, y se utilizó la plataforma para registrar procesos y actividades en las parcelas.
- Supervisión con enfoque unificado: Se definieron mecanismos claros de seguimiento para el personal de campo y administrativo, con una dirección única que articuló las distintas instancias institucionales.
- Temario accesible y disponible: El contenido formativo fue desarrollado e impartido por técnicos de campo, y se garantizó su disponibilidad en plataforma digital para consulta permanente.
- Promoción multisectorial del proyecto: se establecieron mecanismos de comunicación y visibilización a nivel productivo, técnico y político, fortaleciendo el respaldo institucional y la escalabilidad del modelo.
Siete claves para escalar y sostener la agricultura baja en carbono
- Impulsar nuevas NAMAS agropecuarias con enfoque integral: Es fundamental formular NAMAs en otras cadenas agrícolas estratégicas, priorizando aquellas con alto potencial de mitigación y adopción tecnológica. Para su éxito, se requiere voluntad de cambio desde las organizaciones de base, así como acompañamiento institucional comprometido que evidencie beneficios tangibles en rentabilidad y resiliencia.
- Formar equipos técnicos multidisciplinarios y motivadores: La escalabilidad depende de contar con equipos especializados capaces de brindar no solo asistencia técnica, sino también motivación y visión de largo plazo a los productores. Estos equipos deben dominar prácticas agrícolas sostenibles, modelos de negocios inclusivos, mercados diferenciados, trazabilidad y mecanismos de financiamiento basado en desempeño (bonos de carbono, pagos por resultados, etc.).
- Diseñar mecanismos financieros innovadores y accesibles: Se recomienda identificar fuentes nacionales e internacionales de financiamiento para expandir las NAMAs hacia nuevas cadenas. Es clave desarrollar productos financieros adaptados a productores como fondos rotatorios, esquemas de cofinanciamiento, microcréditos climáticos y seguros agrícolas vinculados a prácticas sostenibles.
- Consolidad la metodología de Escuelas de Campo con enfoque digital: Las ECAs deben fortalecerse como el eje metodológico de formación práctica (de “aprender haciendo”), incorporando herramientas de agricultura de precisión, plataformas digitales y conectividad rural. Esta estrategia permite una escalabilidad adaptada al ciclo fenológico de los cultivos, con aprendizajes replicables y contextualizados.
- Incluir activamente a mujeres y jóvenes en la transición baja en carbono: La sostenibilidad a largo plazo requiere favorecer una integración equitativa de hombres y mujeres, así como el relevo generacional. Se recomienda diseñar programas específicos para jóvenes rurales, que combinen formación técnica, uso de tecnologías, mentoría y acceso a micro parcelas productivas, en alianza con escueles agrícolas, cooperativas e instituciones locales.
- Aprovechar el potencial de la economía circular y los bioinsumos: Transformar residuos del arroz (como el rastrojo) en compost, biochar o bioinsumos representa una oportunidad de triple impacto: reduce emisiones por quema, mejora los suelos y genera ingresos adicionales para las organizaciones de productores.
- Fortalecer sistemas de trazabilidad, monitoreo y verificación digital: Continuar desarrollando plataformas digitales integradas que incorporen trazabilidad, monitoreo satelital, sensores climáticos e inteligencia artificial y tecnología blockchain. Estas herramientas son esenciales para medir impactos ambientales, respaldar decisiones técnicas y habilitar mecanismos de financiamiento climático basados en evidencia.
Un llamado a la acción
La experiencia del piloto NAMA Arroz en Panamá demuestra que es posible transformar el modelo productivo arrocero hacia uno más sostenible, rentable y resiliente a la variabilidad y eventos extremos climáticos. Para escalar este enfoque a nivel nacional, es fundamental que el Estado, a través del MIDA y MiAMBIENTE, lidere una estrategia multisectorial que articule a productores y productoras, gremios, centros de investigación, universidades, sector privado e instituciones financieras.
Se requiere formalizar una política pública que integre las prácticas NAMA en los programas de asistencia técnica, financiamiento y comercialización del sector agropecuario, asegurando recursos y capacidades institucionales para su implementación. Además, es clave fomentar alianzas con organismos internacionales de cooperación y banca de desarrollo para movilizar inversión climática y digital.
Se ha avanzado mucho, pero el trabajo debe continuar. Aún persisten retos clave, como:
- Incrementar la productividad hasta alcanzar 5 o 6 toneladas métricas de arroz por hectárea.
- Fortalecer las organizaciones de productoras y productores para su inserción en el sector agroindustrial.
- Mejorar la calidad e inocuidad.
- Diferenciar el producto mediante marca, empaque y otros atributos.
Todo lo anterior contribuirá de forma decisiva a lograr la seguridad alimentaria del país y, ¿por qué no?, abrir las puertas a exportaciones con valor agregado.
Sobre los autores
- Javier R. Flores Galarza es Consultor del IICA, con experiencia como Ministro de Agricultura y Ganadería de Costa Rica (2007-2010), presidente ejecutivo del Consejo Nacional de Producción (1986-1990, 1994-1998) y consultor internacional.
- Joaquín Arias Segura, PhD, es Especialista Técnico Internacional del IICA con sede en Panamá, desde donde coordina el Observatorio de Políticas Públicas para los Sistemas Agroalimentarios (OPSAa) y el BlogIICA, apoyando la transición hacia una nueva generación de políticas públicas para los sistemas agroalimentarias en las Américas.
- Juan Manuel Sánchez es Pasante del IICA en Panamá y estudiante tesista de la carrera de Ingeniería en Agronegocios y Desarrollo Agropecuario. Brinda apoyo técnico en procesos de transformación y modernización del sector agropecuario, mediante la incorporación de herramientas digitales e inteligencia artificial.
Agradecimientos
Los autores agradecen los valiosos insumos de Miguel Ángel Arvelo, Javier Montemayor, Manuel Pitre y Carlos Bárcenas para la elaboración de este policy brief. Ellos se desempeñan como representante, consultor y funcionarios, respectivamente, del IICA en Panamá.
Comité editorial BlogIICA
- Joaquín Arias Segura, PhD, Coordinador OPSAa.
- Eugenia Salazar, Economista OPSAa.
Nota: Las opiniones expresadas en este resumen de políticas son de responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente la opinión del IICA ni de sus países miembros.
Referencias
BID (Banco Interamericano de Desarrollo). 2022. Blockchain y precisión: innovando junto a productores de cadena de arroz en Panamá. Memorando de Donantes. Fondo Multilateral de Inversiones, BID. https://opsaa.iica.int/initiative-573-nama-de-arroz-en-panama:-innovacion-a-traves-de-blockchain-y-precision
EUROCLIMA. 2014. Guía metodológica: Acciones de Mitigación Nacionalmente Apropiadas en zonas urbanas. Herramientas y experiencias exitosas. EUROCLIMA. https://opsaa.iica.int/initiative-573-nama-de-arroz-en-panama:-innovacion-a-traves-de-blockchain-y-precision
EUROCLIMA+. 2019. Apoyo a la Formulación de Acciones Apropiadas de Mitigación en la Agricultura Centroamericana. EUROCLIMA+. https://opsaa.iica.int/initiative-722-el-proyecto-%22apoyo-a-la-formulacion-de-acciones-apropiadas-de-mitigacion-en-la-agricultura-centroamericana%22
IICA. (2025). Observatorio de Políticas Públicas para los Sistemas Agroalimentarios (OPSAa) [Módulos: Iniciativas, Buenas prácticas, Indicadores, Marcos de políticas, Recursos]. Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). https://opsaa.iica.int/
MIDA (Ministerio de Desarrollo Agropecuario, Panamá). 2024. Cierre Agrícola. Año Agrícola 2023-2024. Dirección de Agricultura, Unidad de Planificación. https://mida.gob.pa/documentos/cierre-agricola-ano-agricola-2023-2024/
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