Transformar el conocimiento en evidencia para la transformación sostenible de los sistemas alimentarios de América Latina y El Caribe

Joven agricultor

Incentivos que conducen a la adopción de prácticas agrícolas sostenibles y al logro de resultados de productividad, rentabilidad y sostenibilidad ambiental

Un grupo de investigadores del IFPRI, Grupo de Países Productores del Sur, BID, FAO, CIAT e IICA analizaron 18 mil publicaciones académicas para aprender qué motiva a los agricultores alrededor del mundo a adoptar prácticas agrícolas sostenibles. Se encontró que los incentivos que conllevan a beneficios económicos tienen más probabilidades de conducir a la adopción de mejores prácticas en el corto plazo, especialmente si son voluntarios. Sin embargo, a largo plazo, los resultados positivos para las fincas o el medio ambiente son los que realmente motivan a los agricultores. 

El papel de las políticas para fomentar la innovación competitiva e inclusiva en la agricultura y los sistemas alimentarios requiere mayores niveles y efectividad de las inversiones, incentivos de políticas adecuados, y regulaciones eficientes. En el centro de estas iniciativas, argumentamos, debe estar la generación de evidencia que respalde la toma de decisiones, maximice los resultados y minimice los costos de implementación

Las prácticas agrícolas sostenibles deben, además de proteger los ecosistemas, aumentar la productividad y rentabilidad agrícola para asegurar su adopción, y promover el uso eficiente de los recursos naturales. Esto contribuye a la reducción del impacto de la agricultura sobre el medio ambiente, el aumento de la capacidad de adaptación de la agricultura al cambio climático y la variabilidad del clima, que a su vez contribuye a reducir la pobreza rural y a aumentar los niveles de seguridad alimentaria y nutricional de nuestros países, que son objetivos centrales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.1,2

La agricultura y los sistemas alimentarios provocan transformaciones drásticas en los ecosistemas, el ambiente y los sistemas productivos, de manera que para que los mismos cumplan sus objetivos fundamentales en esta y las siguientes generaciones, se debe migrar rápidamente hacia modelos y prácticas agrícolas más sostenibles, tales como la rotación de cultivos, los sistemas multi cultivos, el uso de cultivos de cobertura, los sistemas de labranza cero y de labranza reducida, el manejo integrado de plagas (MIP), los sistemas agropastoriles, las prácticas agroforestales sostenibles, y la agricultura de precisión, entre otros. 

Los hallazgos del estudio publicado en la revista Nature Sustainability 3 se lograron gracias al programa Ceres2030 (Soluciones Sostenibles para Acabar con el Hambre), desarrollado en cooperación con la Universidad de Cornell, el IFPRI y el Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible, con el patrocinio de BMZ (Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania) y la Fundación Bill & Melinda Gates. 

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Recomendaciones para la formulación de políticas

A partir de la evidencia disponible, los investigadores derivaron una serie orientaciones para los responsables de la formulación de políticas y los actores del mercado, sobre cómo promover la adopción generalizada de prácticas agrícolas sostenibles. Dichas recomendaciones para la acción se resumen en el Policy Brief publicado en la página del IFPRI con el fin de motivar la adopción de un enfoque basado en la evidencia cuando se trate de  evaluar opciones de políticas y sus instrumentos. 

En el cuadro siguiente encontrará un recuento de las pautas a seguir para la formulación de programas de incentivos para una agricultura productiva, rentable y sostenible ambientalmente.

Los autores compilaron una lista de siete pautas que los responsables de formular políticas deberían seguir al diseñar e implementar incentivos para una agricultura sostenible. Estas orientaciones se derivan del análisis de la cadena de incentivos-adopción-resultados, donde los incentivos analizados fueron: de mercado y, no de mercado, medidas regulatorias y medidas de condicionalidad, que tendrían efectos sobre la productividad, rentabilidad y el ambiente.

  1. Equilibrar los incentivos y los resultados: al determinar qué tan grande debe ser un incentivo para motivar eficazmente un cambio hacia prácticas sostenibles, considere los resultados a corto y largo plazo, así como los posibles riesgos.
  1. Conozca a sus agricultores: los formuladores de políticas deben estar familiarizados con los agricultores sobre los que intentan influir. Una variedad de factores, como la educación, la aversión al riesgo y la experiencia, influyen en la voluntad de los agricultores de ser agentes de cambio.
  1.  Que sea simple: Los instrumentos complejos e inflexibles, como las regulaciones, son menos motivantes para los agricultores y más costosos que los enfoques voluntarios más simples.
  1. Proporcionar apoyo complementario: una combinación de instrumentos de política es más eficaz que un enfoque de política único. Por ejemplo, brindar asistencia técnica a los agricultores puede hacer que la adopción de nuevas prácticas agrícolas sea más accesible y sostenible.
  1. Tenga en cuenta que las preferencias de comportamiento son importantes: los incentivos deben diseñarse e implementarse de manera que respondan a las características de la población objetivo. El efecto vagón (conocido también como el efecto de arrastre) puede ayudar a que la adopción de prácticas sostenibles se generalice.
  1. Prepárese para un horizonte a largo plazo: tenga en cuenta que puede pasar mucho tiempo antes de que haya efectos económicos y ambientales medibles. Esto significa que el apoyo financiero suele ser útil para sostener a los agricultores a corto plazo.
  1. Crear un entorno propicio: la capacidad de los agricultores para aplicar prácticas agrícolas sostenibles depende de la infraestructura, la pobreza estructural, los mercados, los precios y más. Esto significa que los encargados de formular políticas y las instituciones agrícolas deben centrarse en ajustar e implementar políticas para reducir las barreras en estas áreas que impiden la capacidad de los agricultores para realizar una transición exitosa a prácticas sostenibles.

Fuente: Policy Brief publicado en la página del IFPRI y Nature Sustainability

Políticas basadas en evidencia para la transformación de los sistemas alimentarios de América Latina y el Caribe

Establecer un proceso ágil y basado en evidencia para cambiar la forma en que tomamos decisiones ahora, evitará los peores efectos de la pobreza y el colapso económico resultante de COVID-19 y de crisis futuras

Los formuladores de políticas de América Latina y el Caribe (ALC) encontrarán de gran utilidad el análisis detallado de la literatura sobre los vínculos entre incentivos, adopción y resultados con el propósito de determinar: (1) qué motiva la participación de los agricultores en programas para promover prácticas agrícolas sostenibles; (2) cómo y qué factores intervienen para impulsar un nivel suficiente de aceptación de los programas o adopción de prácticas agrícolas sostenibles; y (3) cómo la adopción de la prácticas agrícolas sostenibles facilita el cumplimiento de objetivos múltiples o logro de resultados a partir de la implementación a gran escala de dicho programas.

La revisión amplia de la literatura existente sobre el tema también reveló la necesidad urgente de realizar más investigaciones y una recopilación de datos mucho más extensa sobre la cadena entre incentivos, la adopción y los resultados logrados, y particularmente sobre los costos de adopción y medición de resultados, para mejorar la efectividad de las intervenciones de los Estados y de los actores privados. Parte del reto de investigaciones futuras es la necesidad de analizar modelos alternativos de fortalecer las capacidades y empoderar a los productores para que sean protagonistas en el diseño de soluciones, con acceso a conocimiento de diferentes fuentes, incluida la ciencia y las experiencias en otros contextos.

Producto en milpa

La evidencia como base para que la agricultura de América Latina y el Caribe realice su potencial de desarrollo y su papel estratégico en la región y el mundo

La adopción de prácticas agrícolas sostenibles es clave para los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe (ALC) debido a sus contribuciones estratégicas, no solo a los objetivos de desarrollo de la región, sino también, y de manera significativa, del mundo. Al ser la mayor exportadora neta de alimentos, la región juega un papel protagónico en el suministro mundial de alimentos y, por lo tanto, en la estabilización de los precios internacionales. Por otra parte, ALC es la mayor proveedora de servicios ecosistémicos del planeta, y por lo tanto su rol es fundamental para la sostenibilidad ambiental, la estabilidad del clima y la mitigación de los efectos del cambio climático.  Pero más allá de esto, los sistemas alimentarios, como componente central de las economías a todos los niveles – locales, nacionales, regionales – contribuyen a la generación de empleo e inversiones y a la actividad económica en general.4 

La formulación de políticas transformadoras de vidas e  ingresos de los agricultores más pobres del hemisferio, que al mismo tiempo preserven el medio ambiente, exige que cerremos la brecha de información y datos mediante la generación de evidencias que sirvan de respaldo para impulsar innovaciones en la agricultura y los sistemas alimentarios y ayuden a promover aquellas intervenciones que sean las más prometedoras, tanto en términos de sus resultados esperados como de sus costos de implementación

A pesar del rol e importancia que juega la agricultura para la región y el mundo, la inseguridad alimentaria está aumentando en América Latina y el Caribe (ALC), empeorando las condiciones y brechas existentes previas al COVID-19. La transformación de los sistemas alimentarios es una de las mejores oportunidades para abordar estos impactos. Los autores del estudio y las instituciones que representan plantean la necesidad de avanzar hacia la implementación de un programa en ALC, similar a CEREs2030, basado en evidencia para la formulación de políticas y la evaluación de intervenciones agrícolas, que puedan transformar las vidas y los ingresos de los agricultores más pobres del hemisferio, en su mayoría mujeres, al mismo tiempo que se preserva el medio ambiente. Es posible lograrlo si, por un lado, cerramos la brecha de información y datos mediante la generación de evidencias que sirvan de respaldo para promover innovaciones en la agricultura y los sistemas alimentarios, y por otro, si las acciones se enfocan en promover aquellas intervenciones que sean las más prometedoras, tanto en términos de sus resultados esperados como de sus costos de implementación.

Establecer un proceso ágil y basado en evidencia para cambiar la forma en que tomamos decisiones ahora, ayudará en el diseño de medidas de mitigación resultante de COVID-19 y de crisis futuras.

Nuevos modelos productivos y una reforma profunda de la agricultura y de los sistemas agroalimentarios son necesarios si América Latina y el Caribe (ALC) quiere aprovechar mejor la transformación tecnológica global que se está produciendo en todos los sectores. Por lo tanto, para fomentar un crecimiento adicional en los sistemas agroalimentarios de ALC, se requiere de la implementación y escalado de modelos sustentables e integrales, ajustados a los contextos locales, que promuevan la gestión integrada del agua y el suelo para aumentar la resiliencia, productividad y rentabilidad de los sistemas agroalimentarios de ALC. 

Para fomentar la innovación competitiva e inclusiva en la agricultura y los sistemas alimentarios se requiere de mayores niveles y efectividad de las inversiones, incentivos adecuados, y regulaciones eficientes. En el centro de estas iniciativas, argumentamos, debe estar la generación de evidencia que respalde la toma de decisiones, maximice los resultados y minimice los costos de implementación. 

Valeria PiñeiroValeria Piñeiro es coordinadora senior de investigación en la División de Mercados, Comercio e Instituciones del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), Washington, DC.

 

 

 

Joaquin AriasJoaquín Arias es especialista técnico internacional en el Centro de Análisis Estratégico para la Agricultura (CAESPA) del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), San José, Costa Rica.
 

 

 

Pablo ElverdinPablo Elverdin is a strategy and content coordinator at the Grupo de Países Productores del Sur, Buenos
Aires.

 

 

 

Referencias

  CEPAL; FAO; IICA. 2019. Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe: 2019 (en línea). San José, Costa Rica, s.e. 144 p. Disponible en: www.agrirural.org

2 DeClerck, F. et al. 2016. Agricultural ecosystems and their services: the vanguard of sustainability? En: Current Opinion in Environmental Sustainability. 23, 92-99. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1877343516301075?via%3Dihub. 

3 A scoping review on incentives for adoption of sustainable agricultural practices and their outcomes: https://www.nature.com/articles/s41893-020-00617-y

4 Michael Morris et al. 2020. Panoramas alimentarios futuros: Reimaginando la agricultura de América Latina y el Caribe. Banco Mundial, Washington DC. 

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