Estabilidad del mercado de alimentos: un paso necesario para la sostenibilidad social y ambiental en el mundo

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Cuando pensamos en la estabilidad de los precios de los alimentos, normalmente pensamos solo en su impacto en la seguridad alimentaria; sin embargo, las variaciones en los mercados de alimentos afectan también las formas en que estos se producen. En muchas regiones del mundo, la producción de cultivos tiene lugar en sistemas de producción intensiva que deterioran los recursos naturales y contribuyen al calentamiento global. Es evidente que se requieren sistemas de producción más sostenibles y respetuosos del medio ambiente. Por lo tanto, los esfuerzos dirigidos a incrementar la producción de alimentos para lograr la seguridad alimentaria global deben incluir un enfoque cuidadoso, integrado y de colaboración, a fin de asegurar un uso eficiente y sostenible de la tierra, el agua y la energía en todo el mundo.

“Un sistema mundial de comercio de alimentos sin obstáculos, que haga que la actividad de los mercados sea más predecible, puede favorecer la seguridad alimentaria y apoyar una mayor sostenibilidad de los sistemas de producción”.

Debido a que en la Región la producción de alimentos y los desequilibrios en el consumo son y seguirán siendo muy significativos, el comercio cumple un rol esencial ante este desafío. Un sistema mundial de comercio de alimentos sin obstáculos, que haga que la actividad de los mercados sea más predecible, puede favorecer la seguridad alimentaria y apoyar una mayor sostenibilidad de los sistemas de producción. No obstante, el comercio agrícola mundial se sigue viendo seriamente limitado por políticas comerciales perjudiciales. En medio de la crisis ocasionada por la COVID-19, algunos países han tomado rápidamente medidas que impactan negativamente los flujos comerciales internacionales y la disponibilidad de alimentos y que generan una mayor variabilidad en los precios de estos. Estos tipos de medidas no son coherentes con los objetivos mundiales de seguridad alimentaria ni con la necesidad de abordar el deterioro de los recursos naturales.

Pese a su creciente importancia, en las últimas décadas, durante las negociaciones comerciales internacionales, la promoción de sistemas alimentarios sostenibles para la seguridad alimentaria mundial no ha sido considerada con seriedad por la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los líderes mundiales deben prestar más atención a la medida en la que los obstáculos al comercio que no se basan en pruebas influyen desfavorablemente en la seguridad alimentaria, el calentamiento global y la disponibilidad de los recursos naturales.

En el contexto de este diálogo internacional debilitado, el Grupo de los 20 (G-20) podría desempeñar un papel importante mediante la promoción de políticas y medidas para facilitar el diálogo y el intercambio de información y para fomentar acuerdos entre socios comerciales en materia de alimentos, con base en un sistema comercial mundial más abierto. El Think 20 (T20) preparó una nota sobre políticas dirigida a la actual presidencia del G-20 de Arabia Saudí, en la que sugiere una estrategia para lograr una mayor sostenibilidad del comercio y el desarrollo agrícolas. En dicha nota se plantean dos propuestas que incluyen mejoras en la producción sostenible de cultivos y la promoción del intercambio de información para fomentar el establecimiento de acuerdos entre socios comerciales.

La primera propuesta guarda relación con la necesidad de incrementar la productividad agrícola y la disponibilidad total de alimentos, tomando en cuenta el impacto de los sistemas de producción agrícola en el cambio climático y la sostenibilidad de los recursos naturales. Algunos países han implementado innovaciones tecnológicas y procesos de producción que han aumentado la competitividad y la productividad por medio de sistemas de producción respetuosos del medio ambiente. Algunas de estas tecnologías y estrategias se podrían adoptar en todo el mundo, para lo cual, no obstante, será necesario sistematizar una gran cantidad de información y desarrollar una estrategia mundial coordinada. Se requerirán mejoras en la medición de prácticas sostenibles de producción de cultivos, como las de labranza cero y cultivo de cobertura, así como más investigación sobre la medición precisa de la productividad, la recuperación de los suelos, la disponibilidad del agua en relación con la tierra cultivada y la disponibilidad general de tierra cultivable.

La segunda propuesta se relaciona con los dos principales elementos necesarios para alcanzar una seguridad alimentaria ambientalmente sostenible: sistemas de producción mundial equilibrados y sostenibles y un sistema de comercio agrícola sin obstáculos. Las actuales tensiones comerciales entre Estados Unidos y China han introducido volatilidad, incertidumbre y desviaciones del comercio en ciertos mercados de productos básicos alimentarios. Por ejemplo, el precio y la cantidad de soja exportada por Brasil a China se vieron afectados significativamente por el arancel impuesto por China a las importaciones de Estados Unidos (Gale, Valdés y Ash, 2019). Dada la situación actual generada por la crisis de la COVID-19 y sus potenciales repercusiones negativas, tales como restricciones adicionales al comercio, resultará esencial que los formuladores de políticas comprendan sus posibles impactos en la seguridad alimentaria de los países importadores netos y en la estabilidad macroeconómica de los países exportadores de alimentos.

Para el G-20 una de las maneras de lograrlo sería establecer y organizar un grupo especial de países miembros de la OMC, con un gran interés en el comercio agrícola y la sostenibilidad ambiental. Este grupo tendría como objetivos promover el diálogo, discutir propuestas y el avance en acuerdos comerciales especiales para facilitar el comercio agroalimentario, así como fomentar la adopción de prácticas ambientalmente sostenibles. El Sistema de Información de Mercados Agrícolas (AMIS) del G-20 se podría emplear para crear este grupo y generar un espacio de diálogo y recolección de información pertinente, como la relativa a indicadores de sostenibilidad.

De manera similar, la Iniciativa Global de Monitoreo Agrícola del Grupo de Observaciones de la Tierra (GEOGLAM), otra iniciativa del G-20, se podría utilizar en los ámbitos mundial y nacional para medir el secuestro y el equilibrio del carbono, a través de tecnologías de observación de la Tierra.

Un sistema mundial de comercio de alimentos sin obstáculos trae consigo varios aportes importantes en materia ambiental y de seguridad alimentaria. Estos justifican todos los esfuerzos posibles dirigidos a sostener y fortalecer los sistemas de gobernanza globales, tales como la OMC, que contribuyen al establecimiento de un dinámico sistema comercial multilateral al servicio de todos los países y en favor de un mundo más próspero.
 

 

Pablo ElverdinPablo Elverdin se desempeña como coordinador de Estrategia y Contenido del Grupo de Países Productores del Sur (GPS). Fungió como consultor externo en el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) y en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otros organismos internacionales.

 

Martin PiñeiroMartin Piñeiro se graduó en la Universidad de Buenos Aires y posee un doctorado de la Universidad de California. Ocupa el cargo de director del Grupo Consultores en Economía y Organización (CEO) y del Comité de Asuntos Agrarios del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Es miembro de la Red del GPS y asesor especial del director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). Anteriormente se desempeñó como subsecretario de Agricultura de Argentina, director general del IICA, miembro de la Junta Directiva y presidente del Comité del Programa del Servicio Internacional de Investigación Agrícola Nacional (ISNAR) y presidente de la Junta del IFPRI.

Valeria PiñeiroValeria Piñeiro ocupa el cargo de coordinadora sénior de Investigación en el IFPRI. Además, es profesora de los programas académicos avanzados de la Universidad Johns Hopkins. Se ha desempeñado como consultora en varias organizaciones, entre ellas, el Banco Mundial.

 

Estefania Puricelli Estefania Puricelli posee una maestría en Economía Agrícola de la Universidad de Londres, un título universitario en Economía y Gestión Agrícola y otro en Economía de la Universidad de Buenos Aires. Actualmente administra y coordina el informe mensual del AMIS Market Monitor, el principal producto del AMIS, una iniciativa del G-20

 

 

Federico VillarrealFederico Villarreal posee un doctorado en Geografía de la Universidad de Buenos Aires y una maestría en Estudios Sociales Agrarios de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. En la actualidad se desempeña como director de Cooperación Técnica en el IICA. 

 

Nota: Este artículo se publicó originalmente en:
http://www.foodsecurityportal.org/food-market-stability-necessary-step-global-social-and-environmental-sustainability.

Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la opinión del IICA.


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