La cadena agro productiva de cacao y el estado de emergencia por el Covid-19 en el Perú

Colaboradores
Cacao en planta
Cacaos de la región Piura, Perú

 

Este artículo muestra una reflexión acerca del impacto del estado de emergencia en la cadena agroproductiva de cacao peruano, a partir del Covid-19. Para ello se han considerado las medidas tomadas por el Gobierno, así como las acciones de las organizaciones de productores hasta el momento. Finalmente, se plantean algunos escenarios de lo que podría suceder en el corto y mediano plazo en este sector productivo.

La cadena agroproductiva de cacao 

El cacao es un producto de gran importancia, con presencia en 16 regiones del Perú). Según el Ministerio de Agricultura, actualmente son casi 90,000 los productores que se dedican a este cultivo, que alcanzó una producción de 136,870 toneladas en 2018 y un rendimiento por hectárea (promedio nacional) de 940kg (Minagri). Estas cifras resultan relevantes ya que muestran un incremento sostenido desde el 2011 cuando la producción anual era de 54,550 toneladas y el rendimiento de 630 kg. por hectárea. 

El 71% de la producción total de cacao en el Perú tiene como destino la exportación. Es importante mencionar además que el valor de las exportaciones de cacao y derivados en el 2019 fue de USD$ 245,6 millones, 11% más respecto al 2018, según la Asociación de Exportadores (ADEX)

Panorama general del sector agrario 

Ante la declaración del estado de emergencia sanitaria (16 de marzo) , que ahora se extiende hasta el 30 de junio, las medidas que tomó el Gobierno en el sector agrario fueron las siguientes: 

  • Cobro del Bono Rural, con un subsidio monetario de s/.760 (aproximadamente US$227) para las familias en condición de pobreza extrema en el ámbito rural. Este pedido surgió además como respuesta a la solicitud de la Convencion Nacional del Agro Peruano (Conveagro), organización a la que la Asociación Peruana de Productores de Cacao (APPCACAO) se encuentra afiliada. 
  • Creación de empleos temporales para el mantenimiento de infraestructura de riego a través de Núcleos Ejecutores (Decreto de Urgencia N° 041-2020).
  • Reprogramación de créditos otorgados bajo la garantía del Fondo Agroperú, sin cobro de intereses (Resolución Ministerial N°0095-2020-MINAGRI).

Estas medidas buscan garantizar la continuidad de la producción y comercialización de alimentos, además de permitir que las familias en el sector rural puedan hacer frente a la crisis económica en el corto plazo. Sin embargo, éstas han sido consideradas insuficientes por Conveagro, quien demanda además un plan de reactivación total de la agricultura familiar (CEPES, 2020). 

Impactos en el sector cacaotero

Una de las principales medidas adoptadas en las zonas rurales del Perú, desde la declaración del estado de emergencia fue el autoaislamiento de la población en diferentes comunidades y caseríos. Este se ha respaldado en el Decreto Supremo 046-2020 (Gobierno de Perú) que limita la libertad de tránsito y dispone el cierre a la circulación por carreteras en todo el país. Esta decisión de las rondas campesinas, en tanto autoridades comunales reconocidas, obedece al temor de que un virus “urbano” pueda extenderse en zonas rurales donde predomina la ausencia estatal, altas tasas de población adulta y pobre, y contando la mayoría con servicios de salud insuficientes. 

“El temor al contagio existe, aunque los casos son sobre todo de gente que retorna de las zonas urbanas a las rurales”.

Testimonio de la gerencia de una cooperativa cacaotera. Mayo 2020

cacao en cosecha
Cacaos nativos de la región San Martín, Perú

 

Este ha sido el caso de comunidades y caseríos que son bases y centros de acopio de organizaciones cacaoteras, en diferentes regiones del Perú. Los ronderos impidieron el ingreso de personas ajenas a estas localidades lo que también limitó el ingreso de camiones para acopiar y transportar el cacao a las cooperativas. De esta manera, las comunidades y caseríos a través de las rondas campesinas han podido ejercer el control de sus territorios en el ámbito rural. 

Esto trajo como consecuencia que las actividades de acopio para las organizaciones fueran prácticamente nulas durante las primeras semanas de la declaración del estado de emergencia. Esto se sumó a la intervención de los intermediarios o compradores informales en campo durante este tiempo, quienes pagaron precios inferiores por las cosechas de cacao que las organizaciones no podían acopiar.

A pesar de ello las actividades se han ido retomando de manera progresiva en los centros de acopio a partir de la segunda quincena de abril, tomando en cuenta los protocolos sanitarios necesarios para su cumplimiento (aprobado según Resolución Ministerial Nº 0117-2020-MINAGRI).

“El nivel general de trabajo en este tiempo ha sido del 30%, y la reincorporación ha sido gradual (…) El primer mes fue el más difícil. Nuestra desesperación era salvar el negocio”.

Testimonio de la gerencia de una cooperativa cacaotera. Mayo 2020

Este retorno progresivo ha sido el resultado de muchos procesos de coordinación entre el escaso personal técnico de las cooperativas, autoridades locales y las rondas campesinas en diferentes zonas de producción cacaotera. Después de algunas semanas, así como de la entrega de víveres a modo de contribución para el trabajo de los ronderos, se han podido establecer horarios y días de tránsito para que las organizaciones puedan retomar actividades de acopio.

Así, la situación más difícil que han tenido que afrontar las organizaciones de productores de cacao ha sido el transporte interno para llegar a los centros de acopio y posteriormente trasladarlos a las cooperativas. 

A pesar de ello, desde la segunda quincena de abril algunas de las cooperativas reiniciaron progresivamente las actividades de exportación. De esta manera, se han podido cumplir con los compromisos de venta, asumidos previamente al inicio de la declaración del estado de emergencia, aunque con retrasos. Algunas de las organizaciones han indicado que sus clientes en Europa han comprendido los efectos de la pandemia en la conectividad del sector rural en el Perú. 

Por otro lado, es importante mencionar que, a pesar de las limitaciones por el estado de emergencia, algunas de las cooperativas sí han tenido las capacidades técnicas y de gestión para continuar sus procesos de acopio y exportación, como es el caso de organizaciones de Piura y San Martín

En otros casos, organizaciones más pequeñas han tenido que paralizar por completo actividades en campo y resolver problemas de embarques paralizados mientras se adaptaban a las nuevas condiciones de exportación. Esto reflejó la falta de recursos económicos y acceso a créditos, así como de capacidad logística suficiente para hacer frente a la crisis ocasionada por el estado de emergencia. De hecho, muchas de estas pequeñas organizaciones han tenido que recurrir al Estado para retomar sus actividades productivas, como es el caso de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (DEVIDA), en la región Huánuco (inforegion).   

Esto sucede en un contexto en el que el precio mundial del cacao sufrió una caída entre marzo y abril, que sin embargo ha empezado a recuperarse en el mes de mayo. 
 

Precios internacionales del cacao – 2020

 

Mes

US$ / por tonelada

Enero

2,603

Febrero

2,716

Marzo

2,338

Abril

   2,270

Mayo

2,316

Fuente: ICCO, Indexmundi

Por otro lado, algunas de las organizaciones han empezado a gestionar créditos a través de programas como Reactiva Perú (del Decreto Legislativo No 1455) o entidades financieras, a fin de tener capital de trabajo para el pago a personal y el pago a los productores en el acopio de cacao. Esto cobra mayor importancia ya que es precisamente entre abril y agosto la temporada de mayor cosecha de cacao en el Perú. 

Vínculo entre organizaciones cacaoteras y sus socios

Las organizaciones han apoyado a sus socios a través de la entrega de canastas de víveres, subvencionados con fondos propios y también con el apoyo de algunos de sus clientes en el exterior. Esta ayuda ha sido importante para los agricultores, sobre todo durante las primeras semanas del estado de emergencia. Además, porque compensa el poco alcance que tuvieron los primeros bonos de ayuda económica entregados por el Gobierno y que no llegaron a gran parte del sector cacaotero. A pesar de ello, los productores siguen a la espera de verificar si serán o no beneficiarios del bono rural

Escenario futuro para la cadena agroproductiva de cacao en el Perú 

La principal preocupación que mostraron los productores de cacao en este contexto, y que los llevó a tomar la decisión de cerrar los accesos a sus comunidades y caseríos ha sido la salud. Esto indica que, ante una situación de crisis sin precedente en el ámbito rural, como la que ha generado el Covid-19, las decisiones en torno a la salud serán las prioritarias. Esto podría plantear una nueva reflexión sobre las dimensiones que intervienen en el análisis de lógicas productivas y de sostenibilidad para los agricultores cacaoteros que giraban principalmente en torno a los temas económico, ambiental y social (Lares et. al. 2019). 

Por otro lado, el precio y la demanda mundial de cacao a nivel internacional se va incrementando lentamente a pesar del panorama mundial de incertidumbre. En ese sentido, las organizaciones de productores de cacao han hecho grandes esfuerzos por cumplir sus compromisos comerciales y poder atender a sus clientes a pesar de los retrasos y las dificultades. Este esfuerzo continuará, sin embargo, debe contar con mayor apoyo desde el Estado a través de una política de recuperación económica y productiva a largo plazo. Como indica la CEPAL (2020) el Estado debería empezar a asumir actividades de planificación para generar condiciones que puedan sostener y estimular a futuro la oferta y la demanda.

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Como ya se mencionó, el cierre de vías ha impacto fuertemente en los productores de cacao, sobre todo por encontrarse en época de cosecha. Con esto se hace evidente que no solo es necesario el apoyo económico desde el Estado a las familias productoras y a las organizaciones, sino que es igual de importante brindar facilidades de accesibilidad para favorecer la sostenibilidad de esta cadena agroproductiva. Esto resulta importante en todos los niveles de organización, desde las cooperativas y asociaciones más pequeñas hasta las más grandes. 

“no solo es necesario el apoyo económico desde el Estado a las familias productoras y a las organizaciones, sino que es igual de importante brindar facilidades de accesibilidad para favorecer la sostenibilidad de esta cadena agroproductiva”

De hecho, se debe tener en cuenta que las organizaciones pequeñas, con menos socios y menos capacidades técnicas y gerenciales - además de menor capital social - existe un temor adicional por la pérdida de cosechas. APPCACAO ya ha reportado la pérdida de un 40% de cultivos de cacao desde que se inició el estado de emergencia, así como un nivel de operatividad al 50% en el sector

Asimismo, la continuidad de la asistencia técnica es fundamental para la sostenibilidad de esta cadena agroproductiva. Por eso el aislamiento ha afectado mucho en las capacitaciones y trabajo permanente con los agricultores. Hasta cierto punto, se ha podido hacer seguimiento a través de medios de comunicación locales como programas radiales para garantizar la asistencia técnica en diferentes regiones. Algunas han sido lideradas por las mismas organizaciones (Cajamarca) y otras por la cooperación internacional (USAID). Sin embargo, esto resulta aún insuficiente debido a la limitada cobertura y acceso a servicios de telecomunicación en el ámbito rural. 

A pesar del panorama de incertidumbre, el sector cacaotero seguirá operando. Algunas de las organizaciones cuentan con el apoyo de las financieras quienes siguen otorgando créditos a las organizaciones de productores, en plena campaña. 

“A pesar de las dificultades el cacao sí va a salir y sí hay clientes a nivel mundial”.

Testimonio de la gerencia de una cooperativa cacaotera. Mayo 2020

De igual manera, las economías europeas se han ido recuperando poco a poco en las últimas semanas lo que ha favorecido al sector cacaotero, según la Intenational Cocoa Organization (ICCO), así como la apertura de esos mercados para el cacao peruano. 

Por otro lado, una alternativa que podría ayudar mucho no solo a la cadena agroalimentaria del cacao en el Perú sería la alianza desde el Estado con los consumidores a través del sector de la industria de los derivados de cacao y chocolate. Esto a través de una fuerte campaña de consumo local, así como de compras estatales, que resalte las características de los cacaos nativos y la conservación de la biodiversidad local.

En ese sentido, es muy importante resaltar el rol que cumple la industria chocolatera internacional y nacional en la recuperación y la sostenibilidad futura de esta cadena agro productiva. A nivel nacional, ha habido un mayor posicionamiento de los pequeños empresarios chocolateros organizados (Asociación para la Promoción del Chocolate Peruano – APROCHOC), quienes buscan fomentar el consumo del cacao peruano. En ese sentido, una de las próximas actividades impulsadas por APPCACAO y APROCHOC, con el respaldo de la cooperación internacional y el Ministerio de Agricultura, será la organización del Salón del Cacao y Chocolate en modalidad virtual a partir de julio. De esta manera, se busca seguir impulsando el sector a través de la generación de ventas directas y acuerdos comerciales con clientes de todo el mundo. 

“Este panorama plantearía entonces una visión a futuro basada más en la sostenibilidad productiva que en la resiliencia, es decir, una posición que facilite más los procesos de cambio en lugar de tratar de volver al estado anterior de la crisis”

Brightman et al., 2017

Finalmente, si se trabaja en una estrategia adecuada para este sector, el escenario post pandemia podría significar para los productores de cacao un panorama muy distinto al inicial: con mejores propuestas para el fortalecimiento de capacidades y de conectividad rural, así como con mayores expectativas de los consumidores por conocer la trazabilidad y mejorar los estándares de calidad en la producción. Este panorama ideal plantearía entonces una visión a futuro basada más en la sostenibilidad productiva que en la resiliencia, es decir, una posición que facilite más los procesos de cambio en lugar de tratar de volver al estado anterior al de la crisis (Brightman et al., 2017). 

Comentarios finales

El autoaislamiento y el cierre de acceso a comunidades y caseríos que son base y centros de acopio de las organizaciones cacaoteras, ha sido la medida que más ha afectado a este sector a partir de la declaración del estado de emergencia. Esto porque ha reducido al mínimo los volúmenes de acopio de las organizaciones. Así, a pesar de ser la medida más efectiva contra el Covid-19 en el ámbito rural, el aislamiento ha afectado también la actividad económica pues ha significado también la desaceleración de la producción, y en muchos casos, su interrupción total temporal. 

  • A pesar del panorama de incertidumbre general frente a los efectos que tendrá la pandemia, el nivel de organización de los productores de cacao ha sido una gran ventaja para ellos ya que les ha permitido gestionar el acceso – aunque limitado - a sus centros de acopio para cumplir, en la medida de lo posible, sus compromisos comerciales. Así los productores de cacao han demostrado, una vez más, tener agencia y determinación. Esto es importante además porque, aunque necesitan del Estado para facilitar procesos, no dependen de él para continuar funcionando. El único recurso al que finalmente pueden acudir para sobrevivir a una crisis, son sus propias capacidades y fortalezas productivas, así como al liderazgo de sus dirigentes. 
  • El estado de emergencia y las limitaciones para dar continuidad a la actividad productiva y comercial en este sector, ha puesto en evidencia cómo cada una de las organizaciones ha podido hacerle frente. Así, esto ha sido una oportunidad y un reto para poner en evidencia lo siguiente: las capacidades de gestión en campo, las capacidades de gestión comercial para conseguir apoyo económico y productivo y la capacidad de acceso a su capital social disponible como soporte.

 

* Lourdes A. Lares Acero es licenciada en Antropología de la Pontificia Universidad Católica del Perú y egresada de la Maestría en Estudios Amazónicos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Tiene una especialización en Manejo Medioambiental en el Centre for International Postgraduate Studies of Environmental Management de la TU – Dresden.

 

Nota: Las opiniones expresadas en este seminario son responsabilidad del expositor y no reflejan necesariamente la opinión del IICA.

 

Referencias:

Brightman, M.; Lewis, J. (2017). The Anthropology of Sustainability: Beyond Development and Progress. The Anthropology of Sustainability. 1 – 33. Palgrave Studies in Anthropology of Sustainability. 

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2020). América Latina y el Caribe ante la pandemia del COVID-19. Efectos económicos y sociales. Informe Especial Covid-19. CEPAL. Chile

Eguren, F. (2020). Agro y Coronavirus. La Revista Agraria. Año 21. N°189, 4-9. CEPES. Lima.

Lares Acero, L. y Castillo, M. (2019). Desarrollo y sostenibilidad de la cadena agroproductiva del cacao piurano a partir de la conservación de sus variedades nativas: El caso de las cooperativas Approcap y Norandino.

Ministerio de Agricultura (2020) Medidas del Gobierno para apoyar a los productores y reactivar la actividad agropecuaria frente al Covid-19. Boletín Digital. MINAGRI. Lima 
 

Comentarios del blog

Edinov Anchahua Guillén
Mié, 10/06/2020 - 15:36

Hola

MARITZA CANALES
Jue, 11/06/2020 - 18:15

Excelente nota y repaso sobre los impactos del Covid-19 en el sector cacaotero. Efectivamente, como al conjunto de la sociedad, esta situación de emergencia, trae consigo muchos más impactos que sólo los aspectos sanitarios. Las perdidas en la producción, en las dinámicas de comercialización y la conquista de mercados; son una manifestación clara de los dificil que será la reactivación para todos. Sin embargo, debe resaltarse que especialmente en la cadena de cacao, la capacidad organizativa de los productores a través de sus cooperativas, ha sido una diferencial grande a nivel de otras cadenas en el sector rural, sobre todo en las regiones de mayor producción como San Martín, Huánuco, Vraem, Cusco, Piura; donde se ha evidenciado una contribución en el traslado de la información y orientación de protocolos sanitarios a los socios. Para post pandemia, y tomando en cuenta la preocupación de los consumidores por una mayor trazabilidad y calidad garantizada, se abre también la oportunidad de comunicar mejor las potencialidades de los cacaos nativos y los esfuerzos que por años, han sostenido las organizaciones con sus procesos de certificación. Esperemos que pronto pueda retomarse el rumbo y encontremos los nuevos canales de contacto con el mercado, para beneficio de todos los productores involucrados en el sector.

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