Efectos comerciales del COVID-19: acciones desde el IICA

Colaboradores

El IICA, por medio del Programa de Comercio Internacional e Integración Regional, convocó a un grupo de expertos externos y especialistas internos, cuyos aportes y opiniones forman parte integral de este Blog, para intercambiar opiniones sobre cuáles son los elementos clave que debe considerar el sector agrícola en el escenario actual, cuáles podrían ser los principales cambios e impactos que se podrían generar en la agricultura de la Región, así como para identificar el posible rol del Programa en la actual crisis y en las oportunidades que de ella se derivan.

El rápido desenvolvimiento de la crisis causada por el Covid-19 representa un enorme reto para el mundo y para los países miembros del IICA. En este escenario, se realizan importantes esfuerzos para minimizar el contagio y los efectos en la salud de los habitantes, sin perder de vista el impacto en lo social y en lo económico.

Uno de los principales desafíos actuales es asegurar el adecuado funcionamiento de las cadenas de suministro de alimentos, para evitar poner en riesgo la seguridad alimentaria y nutricional, no sólo de un país en particular sino del mundo entero.  Si bien, son muchos los factores que pueden generar esta situación, a continuación se destacan,  por su alto impacto, tres elementos clave:

  • Medidas de distanciamiento y aislamiento social. De no aplicarse y difundirse adecuadamente, estas medidas pueden poner en riesgo la posibilidad de que los productores, el personal de las plantas de procesamiento y distribución de alimentos, así como, los proveedores de servicios lleguen a sus lugares de trabajo; impedir el tránsito de productos y la disponibilidad de insumos y afectar el adecuado funcionamiento de los mercados y puntos de venta.  
  • Restricciones en la logística. Estas restricciones incluyen el tránsito de productos a lo interno de un país o entre países; la escasez en los medios de transporte, por ejemplo, aéreo por el cierre de aeropuertos; las limitaciones en rutas y destinos, por acumulación de contenedores en los puertos de las ciudades más afectadas por el virus o por la falta de contenedores refrigerados; así como, por el cierre temporal o la disminución de funciones en los puertos y mercados mayoristas.
  • Medidas que afectan el comercio entre países. Entre ellas las restricciones a la exportación, mayores controles portuarios y nuevos protocolos sanitarios, que no solo pueden reducir el suministro mundial de alimentos, sino que también pueden provocar un aumento en los precios y una disminución en la inversión.

Si bien es difícil anticipar con precisión la magnitud, y el sentido, de los impactos que ocurrirán en el corto, medio y largo plazo, los que estarán relacionados, en una primera instancia, por el tiempo de duración de las medidas de aislamiento y las medidas que se se adopten para el regreso a la normalidad -quizás una nueva normalidad- y, en un segundo momento, en función de la aparición de rebrotes u oleadas periódicas. Adicionalmente, se debe tomar en cuenta que existirán impactos diferenciados entre países dependiendo de su grado de apertura comercial,  de la diversificación de su socios comerciales, del tipo de productos predominantes, commodities vs productos con mayor valor agregado; del grado de  vulnerabilidad alimentaria (ver índice de vulnerabilidad alimentaria);  y del tipo de sistema agroalimentario predominante, vinculado con cadenas globales o tradicional con el consumos doméstico; es posible identificar una serie de impactos importantes a considerar:

  • Shocks en la oferta y en la demanda. En el caso de la oferta, como se mencionó anteriormente, producto de la ruptura de la cadena de abastecimiento y la posible inmovilización del comercio agrícola. Por su parte en la demanda, producto del cierre del sector comercial, la pérdida de empleos o la disminución de ingresos tanto en el sector formal como informal, la caída de turismo, la quiebra de empresas y la disminución en las exportaciones, entre otros temas, permiten avecinar la llegada de una crisis de gran costo económico y social.
  • Cambios en la economía y el comercio. Se vislumbra una eventual caída en los precios de las materias primas agrícolas producto de la caída en la demanda (ver nuestro Blog de precios internacionales); una mayor volatilidad en los precios como consecuencia de restricciones a la exportación, la posible ruptura de las cadenas de abasto o al aumento en la demanda en productos específicos; una reducción de la inversión como consecuencia de la incertidumbre; problemas de competitividad ante el previsible incremento de los montos de ayudas internas, ya que algunas de ellas pueden distorsionar las señales del mercado, desincentivar la innovación y la implementación de prácticas para una mejor producción; así como la salida de capitales y disminución en la entrada de divisas por comercio exterior en los países que venden commodities provocando un posible shock en la balanza de pagos.
  • Un mundo menos globalizado y más proteccionista. Situaciones de emergencia nacional como la que estamos viviendo, pueden llevar a un mundo con mayores restricciones a la exportación, mayores controles sanitarios públicos, la irrupción de estándares privados y el aumento de la producción local con fines de seguridad y soberanía alimentaria.
  • Cambios en los hábitos de consumo.  En el corto plazo ya se pueden observar cambios en el consumo de alimentos, como el importante incremento en las compras en línea y en el mayor consumo de productos locales. En el mediano y largo plazo se visualiza un incremento en el consumo de alimentos en casa, aún mayor es el interés por productos relacionados o percibidos por los consumidores como beneficiosos para la salud, como pueden ser los productos frescos y los orgánicos, así como aquellos que se vinculan de manera más directa y favorable con actores más vulnerables de la cadena, como pueden ser los productores agrícolas de pequeña y mediana escala, incluidos los de la agricultura familiar.
  • Cambios en los procesos de producción. En el corto plazo, gracias a un incremento en las exigencias sanitarias y en la vinculadas con la inocuidad de los alimentos tanto públicas como privada.  Una mayor integración y vinculación entre los diferentes actores con miras a evitar el rompimiento en las cadenas de abasto. Un tema que no es nuevo, pero que sin duda toma vital importancia en este comento, es el fortalecimiento de procesos asociativos para disminuir riesgos y aprovechar oportunidades. Finalmente, en el mediano y largo plazo, debido a los problemas experimentados por la disponibilidad en la mano de obra en momentos de crisis, se visualiza un incremento en automatización en la agricultura comercial articulada con los sectores agroindustriales y de exportación, favoreciendo métodos que requieran una menor cantidad de personal en la producción y procesamiento.

Ante esta situación, en forma conjunta se identificó el posible rol del Programa en la actual crisis y en las oportunidades que de ella se derivan.  A continuación, se presentan las principales acciones sugeridas:

  1. Jugar un importante rol en la difusión de información. Compartir información relevante y actualizada de las formas en que los diferentes países están abordando los temas vinculados al comercio internacional, resaltando las buenas prácticas.
  2. Facilitar el diálogo y la concertación de visiones e intereses comunes.  El IICA gracias a su reconocimiento como actor neutral, tiene la posibilidad facilitar el diálogo tanto a nivel  nacional, como regional, hemisférico y global, para promover que las medidas tomadas en momentos de crisis eviten la ruptura de las cadenas de abastos, faciliten el comercio, y favorezcan la toma de medidas colectivas que ayuden a minimizar la gravedad de las crisis económica con sus implicaciones sociales y que favorezcan la seguridad alimentaria no solo de un país sino de toda la región. Especial atención se debe incluir en promover el dialogo público/privado, con miras a buscar soluciones conjuntas y generar sinergias.
  3. Generar pensamiento estratégico.  Analizar el impacto internacional de la crisis, enfatizando en la política comercial y el comercio de alimentos en los principales socios de la Región como lo son China, Estados Unidos y la Unión Europea. Realizar un inventario de las medidas en materia comercial que se están aplicando y analizar su impacto, tanto a nivel económico como social (ver Blog: Respuestas de los países). Resaltar la importancia de retomar y revalorizar los mercados regionales. Estudiar las pautas de consumo, para prever cambios que afecten el comercio actual, así como, para identificar las oportunidades que se generan.
  4. Promover la cooperación horizontal. Una vez identificadas las buenas prácticas y soluciones puntuales, promover espacios para compartir las experiencias exitosas, advertir de los errores cometidos y facilitar la implementación de acciones de cooperación.
  5. Apoyar a los países en la definición de políticas que ayuden a los países miembros en la solución de sus problemáticas puntuales, sin perder de vista los efectos que ellas puedan tener a nivel regional, hemisférico o mundial.
  6. Desarrollar o adaptar bienes públicos que ayuden a facilitar el comercio para apoyar a los países en el día después de las crisis. Apoyar a los estados miembros en la diversificación de destinos, productos y canales de comercialización, que ayuden a disminuir el impacto de la crisis en el corto plazo y a disminuir el riesgo en el largo. Promover el fortalecimiento de capacidades para exportar, no solo para evitar la pérdida de mercados sino también para aprovechar las oportunidades que se generen. Apoyar a la institucionalidad en la organización de espacios de intercambio comercial, que favorezcan el restablecimiento de las cadenas de abasto y el comercio intrarregional para asegurar la seguridad alimentaria y nutricional. Desarrollar instrumentos que en el fututo ayuden a las empresas y organizaciones de productores a desarrollar planes de contingencia ante la posible aparición de nuevas crisis.

Sin duda, la situación actual nos debe además invitar a reflexionar sobre el rol presente y futuro del comercio internacional en el desarrollo económico y el bienestar.  Para nuestra región, una vez más se evidencia la importancia de fortalecer nuestros lazos en pro de una mayor integración regional.

** Nota elaborada por Daniel Rodriguez Sáenz, Gerente de Comercio Internacional e Integración Regional del IICA a partir de los aportes e insumos de:

  • Miembros del Comité Asesor: Osvaldo Rosales, Félix Peña y Martin Piñeiro. 
  • Grupo de consultores vinculados al Programa: Adriana García, Anabel González , Claudio Sabsay, Dominique Villeda , Eduardo Bianchi, Gabriel Delgado, Pablo Arroyo, Pablo Elverdin, Rosario Campos, Sabine Papendieck, Susan Oliveira y Valeria Piñeiro.
  • Especialistas IICA: Adriana Campos, Nadia Monge y Joaquín Arias.

 

Nota: Las opiniones expresadas en este Blog son responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la opinión del IICA.

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