El desafío de desarrollar sistemas alimentarios globales que respondan a las necesidades y posibilidades del mundo actual

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“Un desarrollo equilibrado del sistema alimentario global debe tomar en cuenta cuatro dimensiones u objetivos principales: a) la eficiencia y productividad para poder alimentar al mundo, b) la sustentabilidad ambiental para cuidar al planeta, c) la inocuidad y sanidad de los alimentos para cuidar la salud del consumidor y d) las características nutricionales de los alimentos para disminuir la ocurrencia de enfermedades ligadas a la nutrición.”

Lograr la seguridad alimentaria y erradicar el hambre en el mundo ha sido una preocupación central de la humanidad durante toda su historia. Esta preocupación lideró las políticas y los esfuerzos, tanto en los países como en organismos multilaterales, para impulsar la producción agropecuaria. La Revolución Verde fue un producto de estas preocupaciones y fue un instrumento central para aumentar la producción y disminuir el hambre en el mundo.

En la década de 1990, la evidencia sobre el calentamiento global y el creciente deterioro del medio ambiente y los recursos naturales introdujo una nueva dimensión a las preocupaciones vinculadas a la producción agropecuaria y puso en evidencia las fuertes interrelaciones globales que existen en el tema ambiental y, consecuentemente, la importancia y necesidad de considerar en forma integral al sistema alimentario global.

Mas recientemente, la FAO y otras organizaciones públicas y privadas han señalado la creciente importancia de enfermedades humanas vinculadas a los hábitos de consumo asociados con la urbanización y el desarrollo económico. Un ejemplo de ello fue el intenso tratamiento del tema en la reunión del G20/T20/B20 realizado en Buenos Aires en el año 2018.

Finalmente, la pandemia del Covid-19 ha generado una nueva presencia y urgencia a la dimensión vinculada a la sanidad e inocuidad de los alimentos y a la posible incidencia del sistema alimentario global, y en particular del comercio, en la difusión de las enfermedades

Esta breve secuencia pone de manifiesto cuatro realidades importantes: 

  1. La alimentación humana es provista y depende de un sistema alimentario global complejo en el cual intervienen muchos actores privados bajo un marco normativo definido por el sector público. La producción primaria agropecuaria es un componente menor del sistema global. Por ejemplo, en los EE. UU., el valor de la producción primaria de alimentos representa solo alrededor del 15 % del gasto en alimentos realizado por los consumidores. 
  2. El sistema alimentario global está integrado, a través del comercio, por un conjunto amplio de sistemas alimentarios nacionales. El comercio tiene un papel importante. Alrededor del 20 % de los alimentos consumidos en el mundo se originan en importaciones.
  3. Un desarrollo equilibrado del sistema alimentario global debe tomar en cuenta cuatro dimensiones u objetivos principales: a) la eficiencia y productividad para poder alimentar al mundo, b) la sustentabilidad ambiental para cuidar al planeta, c) la inocuidad y sanidad de los alimentos para cuidar la salud del consumidor y d) las características nutricionales de los alimentos para disminuir la ocurrencia de enfermedades ligadas a la nutrición.
  4. No hay, a nivel global, ninguna institución internacional que tenga un claro e inequívoco mandato para apoyar, guiar y establecer reglas para el desarrollo del sistema alimentario global. Esta ausencia institucional es particularmente importante en relación con el establecimiento de reglas y estándares en las dimensiones de inocuidad y calidad nutricional de los alimentos.

La UE es quien más se ha ocupado del tema y, a través de dos documentos importantes, el Green Deal y el From Farm to Fork, ha hecho la propuesta más integral y completa, aunque a mi juicio, con un énfasis excesivo en el objetivo de sustentabilidad ambiental e insuficiente énfasis en las otras dimensiones del problema.

Por otra parte, muchas otras voces han comenzado a hacer distintas propuestas, muchas de ellas poco equilibradas y apoyadas en creencias o expectativas exageradas de lo que es posible y conveniente y sin tomar en cuenta las evaluaciones científicas ni las realidades económicas concretas.

Como siempre ocurre con relación a los temas económicos, cuando hay objetivos múltiples hay también trade-offs entre ellos. Un ejemplo sencillo ilustra el dilema: Desde el punto de vista de la sustentabilidad ambiental sería conveniente eliminar totalmente los herbicidas y la mayor parte de los fertilizantes. Pero eso resultaría en una disminución de la producción muy significativa y por lo tanto afectaría el precio de los alimentos y la seguridad alimentaria mundial.

“La interdependencia global y la importancia de lograr un equilibrio adecuado a las necesidades presentes y futuras de la humanidad sugieren la importancia de que los países trabajen en forma coordinada y que los organismos multilaterales lo adopten como un mandato prioritario”

Por lo tanto, el dilema principal es lograr el equilibrio más conveniente entre los cuatro objetivos – producción y productividad, sostenibilidad, inocuidad y valor nutricional. Este equilibrio será distinto en distintos ecosistemas y en distintos países y la forma en que estos equilibrios se desarrollen en cada país afectará, a través del comercio, el equilibrio que se logre a nivel mundial.

Esta interdependencia global y la importancia de lograr un equilibrio adecuado a las necesidades presentes y futuras de la humanidad sugieren la importancia de que los países trabajen en forma coordinada y que los organismos multilaterales lo adopten como un mandato prioritario.

Martín PiñeiroMartín Piñeiro es director del Grupo CEO, presidente del Comité de Agricultura del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI), miembro de la Red GPS y Asesor Especial de la Dirección General del IICA. Martín Piñeiro es director del Grupo CEO, presidente del Comité de Agricultura del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI), miembro de la Red GPS y Asesor Especial de la Dirección General del IICA. Anteriormente, fue Subsecretario de Agricultura de Argentina, Director General del IICA, miembro de la Junta y presidente del Comité de Programas del ISNAR, y presidente del Directorio Internacional de Alimentos de IFPRI.

 

Nota: Las opiniones expresadas en este blog son responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la opinión del IICA..

Blog comments

Kelly Witkowski
Tue, 08/25/2020 - 08:47

Gracias Don Martin, por estas valiosas reflexiones. Concuerdo sobre la necesidad de un equilibrio distinto en diferentes sistemas. Considero que un desarrollo equilibrado requiere la inclusión de otro objetivo: la generación de adecuados ingresos para los productores que sustentan el sector. Eso no solo a través de mayor productividad o producción, sino también a través de agregación de valor, integrando cultivos de mayor valor, diversificación, etc. Sin ese pilar, difícilmente se logre un sistema sostenible.

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